Conversaciones en el andamio: ¡Hágalo Majestad! Por Francisco Gómez Valencia

¡Hágalo Majestad!

«Majestad vuelva a España, aunque solo sea por joder a las puntitas de ambos lados de la herradura. ¡Hágalo Majestad, hágalo!»

Una voz en off” en el telediario de Sandra Golpe, ayer dijo que Juntos por Cataluña había sometido a Sánchez, y se lo juro: al oírlo se me pusieron las orejas como las del perrete cuando oye a lo lejos la voz de su amo. ¿Muy tiesas? No. Tiesísimas (si es que se puede decir), y me pregunté: ¿Sometido? ¡Será sodomizado!

O sea que si el PP en el Senado impone su mayoría absoluta aplica el rodillo, pero si Míriam Nogueras y los suyos retuercen el brazo al felón, los calificativos suben en decibelios. Someter parece un término muy heavy, pero es que ya lo escribió hace años el paisano de la gorra cartujana en un cartón: Por siete votos tienes el culo roto”, pues eso, de sometido nada, sodomizado o si me permiten la licencia, porculizado

De sometido nada, sodomizado…

Y claro, tanto fue el cántaro a la fuente que por algún sitio le tenía que brotar el ripio, a ver si no como se explica el deterioro del pimpollo desde cuando comenzó traicionando a Rubalcaba, al cuerpo escombro que tiene actualmente.

Como escribió Martín Gaite en «El balneario» obviamente tratando de otras cosas, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y porque servidor cuando lee cualquier cosa se lo lleva a su terreno por deformación profesional, aprovecho porque viene al caso extraer unos párrafos y aplicar el cuento a la actualidad política más inmediata. Decía que escribía entonces el autor: «Tenía gesto de pasmo y su rostro blando y lleno de repliegues, por el que le corrían gotas de sudor. Me acordé de que tendría mujer y seguramente hijos, y pensé en ellos como si los conociera». Más adelante en la misma obra dice: «[…] contemplando extrañadísimo, con su rostro llorón, de almeja cruda, fijo en los nuestros», y me acordé de Patxi.

Miren: yo llegados a este punto, hasta entiendo que debe haber Dios, algo o alguien, llámalo Karma o la puta que lo parió, pero justo ayer, es decir, al día siguiente de fallecer Tejero, Cara Delgá, desde Moncloa sin aparecer en escena, ha tenido que negar la mayor diciendo…: Estoy bien.

“Estoy bien”

Pero —y siguiendo con “El balneario”: «No se le podía dejar ir así; le habíamos echado de nosotros como quien aparta un trasto y su tristeza era justa». Y entonces me acorde del Rey Juan Carlos I y de como les ha salido rana lo de los informes desclasificados del 23-F, y siguiendo por la senda de mi lectura, va y dice la protagonista: «[…] y el rostro del cobrador se había vuelto rojo y se plagaba de muecas cambiantes», y me asaltaron los rostros de los socios de investidura deseándole lo peor —al emérito—, y me sobrevino hasta el rostro iracundo del historiador Fernando Paz echando pestes desde la emisora Informa Radio…, ¿o quizá eran espumarajos por la boca? Y uno que no se siente para nada monárquico, pensé…, Majestad vuelva a España, aunque solo sea por joder a las puntitas de ambos lados de la herradura.

¡Hágalo Majestad, hágalo!

Feliz día de San Gabriel de la Dolorosa. 

Españazuela a 27 de febrero de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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