
«La responsabilidad no recae en un solo nombre: entrenador, jugadores y presidencia conviven en un modelo que hoy muestra grietas evidentes»
La broma de Arbeloa toca a su fin. Otro proyecto fracasado de Florentino. No te gastas 45 millones en Davies para acabar pagando 50 por Carreras; no pagas 60 por Zubimendi, pero sí por Mastantuono. Se marchan Kroos y Modric y no haces nada. Los centrales están muy tocados… y tampoco haces nada. El centro del campo es el origen de casi todos los males. Es lo que mueve a un equipo y lo que lo hace regular, tanto en lo bueno como en lo malo. Puedes ganar trofeos sin grandes delanteros, pero no sin grandes centrocampistas.
Conviene entrar en detalle.
Un problema acumulado, no un fallo aislado
El debate no gira en torno a un único error, sino a varios factores que se han ido sumando y explican el momento irregular del equipo.
• Laterales excesivamente proyectados.
• Mediocampo que alterna fases brillantes con desconexiones.
• Transiciones defensivas vulnerables.
Cuando el Madrid no domina el ritmo, sufre.
Jugadores como Kylian Mbappé o Jude Bellingham pueden decidir partidos, pero el equipo ha mostrado una dependencia excesiva de acciones individuales. Cuando las estrellas no están al 100 % o el rival las neutraliza, falta un plan colectivo sólido.
Las bajas han afectado continuidad y automatismos. Cambiar constantemente las alineaciones impide:
• Consolidar una defensa estable.
• Generar sociedades fijas en ataque.
• Mantener regularidad competitiva.
Además, el Madrid compite mejor en escenarios grandes (Champions) que en partidos “trampa” de Liga. Eso apunta a un problema de concentración y mentalidad en encuentros menores, donde ha dejado puntos inesperados.
Una plantilla en transición
El club vive una etapa de transición:
• Mezcla de jóvenes talentos.
• Referentes veteranos en salida.
• Ajuste de jerarquías en el vestuario.
Toda transición genera altibajos.
El problema no es de calidad —la plantilla es de élite mundial—, sino de:
• Falta de equilibrio estructural.
• Dependencia de individualidades.
• Irregularidad mental.
• Lesiones en momentos clave.
Cuando el equipo logra orden y compromiso colectivo, vuelve a ser temible. Cuando se parte o pierde intensidad, sufre más de lo habitual.
El papel del entrenador
Desde la prensa se insiste en que la culpa es del entrenador. Y es posible… pero no del todo. Un técnico es responsable de:
• Sistema táctico.
• Gestión del vestuario.
• Lectura de partidos.
• Cambios durante el encuentro.
• Intensidad y mentalidad competitiva.
Cuando el equipo se parte, no presiona coordinado o reacciona tarde, eso sí es responsabilidad del banquillo. Pero también hay factores que no controla:
• Lesiones importantes.
• Bajones individuales de jugadores clave.
• Falta de ciertos perfiles en la plantilla.
• Exceso de confianza en partidos menores.
El entrenador propone, pero los jugadores ejecutan.
La pregunta real no es si es “culpable”, sino:
• ¿Tiene el nivel y la experiencia para dirigir una plantilla llena de estrellas?
• ¿Ha sabido imponer autoridad táctica?
• ¿El equipo tiene una identidad clara?
Cuando el Madrid no transmite seguridad ni dominio, la duda siempre apunta al entrenador. Pero cuando los jugadores fallan controles, pierden duelos o bajan el ritmo, eso no lo arregla solo la pizarra. En el Madrid, la exigencia es máxima: o ganas… o se cuestiona todo.
La responsabilidad de Florentino Pérez
Cuando el Madrid no funciona, la mirada sube hacia arriba. Y arriba está Florentino. Conviene separar lo emocional de lo estructural. Si el técnico no convence, la responsabilidad es del presidente que lo nombra. Florentino siempre ha apostado por perfiles concretos:
• Entrenadores con peso institucional o vínculo con el club.
• Técnicos capaces de gestionar egos sin romper el equilibrio interno.
Si la apuesta no sale bien, la decisión es presidencial. Esto es evidente. El modelo actual del Madrid es claro:
• Jóvenes de alto potencial.
• Fichajes estratégicos, no impulsivos.
• Control financiero estricto.
Si falta un mediocentro organizador, un perfil defensivo o un lateral de garantías, eso responde a planificación deportiva… y la planificación depende de la presidencia. Para mí, Florentino es el mejor presidente de la historia del Real Madrid. Ha impulsado:
• La remodelación del estadio.
• La potencia económica global.
• Una marca internacional dominante.
El club es una máquina financiera perfecta. Pero cuando el foco está muy puesto en lo estructural, surge la duda de si lo deportivo recibe la misma urgencia. En el Madrid, la responsabilidad es piramidal:
• El jugador falla → responsabilidad individual.
• El entrenador falla → responsabilidad técnica.
• La planificación falla → responsabilidad presidencial.
Si el equipo carece de equilibrio, regularidad o liderazgo claro, algo en la planificación ha fallado. Y la planificación la lidera Florentino. Aunque duela decirlo, es la realidad. Pero también hay que ser justos: Florentino es el presidente que ha devuelto estabilidad económica total, ha construido una de las plantillas más valiosas del mundo y ha ganado múltiples Champions bajo su mandato. Cuando se gana, el mérito se reparte. Cuando se pierde, la cima también responde.
Conclusión: un problema colectivo
Tras analizar entrenador, presidente y plantilla, la conclusión es clara: El problema del Real Madrid no es uno solo, sino una suma de factores que han coincidido en el peor momento. El equipo tiene talento individual de sobra, pero:
• Se parte en transiciones.
• No controla todos los partidos.
• Le cuesta cerrar encuentros.
No es un problema de calidad, sino de estructura y orden. El entrenador es responsable cuando:
• No hay identidad clara.
• Los cambios no mejoran al equipo.
• Se repiten los mismos errores.
Pero tampoco puede marcar goles ni ganar duelos por los jugadores. La política de fichajes ha sido estratégica, pero:
• Puede faltar un perfil defensivo clave.
• Puede faltar un líder organizador en el medio.
• Hay dependencia excesiva de ciertas estrellas.
Cuando el engranaje no está perfectamente equilibrado, el Madrid lo paga. Quizá el punto más revelador: el Madrid compite mejor en grandes noches que en partidos “normales”. Eso refleja algo más profundo:
• Falta de hambre constante.
• Exceso de confianza.
• Irregularidad competitiva.
El problema del Real Madrid es estructural y colectivo, no individual. No es solo el entrenador. No es solo Florentino. No son solo los jugadores. Es una combinación de falta de equilibrio táctico, irregularidad mental y ajustes pendientes en la planificación. El Madrid tiene plantilla para ganarlo todo. Lo que necesita es volver a ser un bloque sólido, constante y reconocible.
Hasta el final, vamos Real.

