Viva la Virgen María. Por Javier Ygartua

Viva la Virgen María.

«Yo siempre contigo, Madre, ya que tú nos llevas al amor de Dios. Para mí eres corredentora y pieza importante en la salvación de las almas»

Quiero expresar, como católico, mi descontento ante la nueva nota doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, titulada Mater Populi Fidelis (4 de noviembre de 2025), en la que el Vaticano declara que “es siempre inapropiado usar el título de Corredentora para definir la cooperación de María en la obra de la Redención”.

El documento, que busca aclarar el papel subordinado de la Virgen respecto a Cristo, sostiene que dicho título “puede crear confusión” y “eclipsar la mediación única y salvífica de Cristo”.

Sin embargo, el obispo Schneider advierte que esta posición contradice siglos de enseñanza de santos, doctores y pontífices que han reconocido en María un papel singular y participativo en la redención del hombre.

Desde mi humilde punto de vista, María coopera en la redención de varias maneras:

Con su “sí” en la Anunciación

Cuando el ángel anuncia que será la Madre del Salvador, María acepta libremente la voluntad de Dios. Con ese fiat comienza la Encarnación del Verbo.

Dando al mundo al Redentor

Al ser Madre de Cristo, María participa de forma única en el misterio de la salvación.

Uniéndose al sacrificio de Cristo

En el Calvario, María permanece junto a la cruz, compartiendo el sufrimiento de su Hijo y ofreciendo espiritualmente ese dolor a Dios.
Para mí, además, la Virgen María es corredentora porque su misión no termina en el nacimiento de Jesús.

Desde la cruz, cuando Cristo dice “ahí tienes a tu madre”, la tradición cristiana ve en ella a la madre espiritual de todos los creyentes. La Virgen aparece como la que coopera con Dios en la salvación, llevando a los hombres hacia Cristo, nunca sustituyéndolo. Antes que los apóstoles y antes que la Iglesia, María creyó. Aceptó la palabra de Dios cuando todavía todo era incierto. La verdadera devoción mariana no aleja de Cristo; al contrario, conduce hacia Él. A mí me ha llevado a Cristo.

María nunca se pone en el centro. Su misión siempre ha sido señalar a su Hijo y decir, como en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”. Quien comprende esto entiende por qué durante siglos los cristianos han acudido a María en la oración, en el dolor y en la esperanza.

Por tanto, me parece absurdo este debate generado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Defender a María es también defender algo profundamente humano del cristianismo: la ternura de una madre en el camino de la fe. En un mundo marcado por la dureza y el individualismo, la figura de la Virgen María recuerda que Dios quiso venir al mundo a través del amor sencillo de una madre. Y esa realidad sigue conmoviendo a millones de creyentes en todo el mundo.

Yo siempre contigo, Madre, ya que tú nos llevas al amor de Dios. Para mí eres corredentora y pieza importante en la salvación de las almas.
Viva la Virgen María.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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