(I) La “Pasión” en el Arte. Por Susana del Pino

La “Pasión” en el Arte.

«Estas escenas, más que representaciones pictóricas sugieren meditaciones sobre el amor, el sufrimiento, el sacrificio o la redención»

Con motivo de la celebración de la Semana de Pasión en los próximos días, en esta ocasión he reunido diez obras de arte en las que grandes pintores han plasmado los momentos clave del sufrimiento de Jesús en los días previos a su muerte. 

Estas escenas, más que representaciones pictóricas sugieren meditaciones sobre el amor, el sufrimiento, el sacrificio o la redención. Cuadros que provocan reflexión y recuerdan el mensaje que nos dejó Jesús, cuya figura ha sido esencial en la cultura occidental y en la vida de muchos de nosotros.

La Última Cena (1498) Leonardo da Vinci(1452-1519).

LA ÚLTIMA CENA (1498), LEONARDO DA VINCI

“Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían les dijo:

Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.

Consternados, empezaron a preguntarles uno por uno.

¿Soy yo, Señor?

Él contestó:

El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me entregará. Este Hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ Ay de aquel por quien este Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.

Le dijo Judas, el traidor:

¿Soy yo, maestro?

Le respondió Jesús:

-Tú lo has dicho.

Mateo 26, 20-25

La genialidad de este cuadro de Leonardo da Vinci (1452-1519), además de su maestría técnica, está en la psicología de los personajes que en una mesa alargada con la figura de Jesús en el centro, muestran diferentes estados de ánimo, lo que el pintor logra a través de sus gestos, posturas y miradas.

Leonardo no eligió el momento destacado de la Eucaristía para inmortalizar la Sagrada Cena, sino que prefirió el momento en el que Jesús anuncia a sus apóstoles, “Uno de vosotros me traicionará”. La elección de este momento es precisamente porque es el instante puntual más dramático que el pintor quiere enfatizar. El propio artista lo denominó I moti del anima” (los movimientos del alma), ya que son precisamente esas palabras las que provocan distintas reacciones en sus compañeros, actitudes que el pintor desea plasmar.

La simetría y el equilibrio son patentes en la obra, no solo apreciable en la mesa y cómo se posicionan los apóstoles y Jesús, sino también en el resto de elementos como puertas y ventanas con una perspectiva magistral. Cristo aparece en el centro de la composición, siendo el foco de atención de la obra con una excepcional perspectiva lineal y los apóstoles aparecen agrupados entre ellos.

Leonardo da Vinci

El maestro florentino tenía una concepción elevada de la pintura, a la que concebía como una amalgama de filosofía, geometría y anatomía; es por esto que aparece en el cuadro la Triada platónica (los tres personajes a la derecha) que encarna los valores de la Bondad, la Belleza y la Verdad; el pintor se representó a sí mismo con los filósofos Ficino y Platón. El resto de los personajes también se identifican con varios elementos y actitudes, como el cuchillo con Pedro, el más vehemente de los apóstoles o las monedas junto a Judas.

Es sin duda una obra llena de significado que bien merece un estudio detallado, pero no es el caso en esta ocasión. 

La obra fue encargada para el refectorio del convento dominico de Santa María delle Grazie en Milán (Italia); la técnica que utilizó, óleo y temple sobre la pared de yeso propició su deterioro a lo largo de los años. Tras la última restauración al contemplarla, además de admirar la maestría de Leonardo, comprendemos que es un gran legado para todos, en el que el amor, la traición y la redención están presentes.

 

LA ORACIÓN DEL HUERTO (1459), ANDREA MANTEGNA.

La oración del Huerto (1459), Andrea Mantegna (1451-1506).

Se adelantó un poco y, postrado rostro en tierra, oró así:

Padre, si es posible, que se aparte de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

 

Mateo 26, 39

«Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras» (Mateo 26,39).

Con estas palabras Jesús se entrega a su Padre, a pesar de su angustia ante el sufrimiento que le espera, un momento fundamental en la historia de la Pasión en el que se pone de manifiesto su rendición total a la voluntad de Dios.

Andrea Mantegna (1431-1506) representa a Jesús arrodillado ante una roca en posición orante mirando hacia un grupo de querubines que le muestran los signos de la Pasión, mientras que a los pies, junto a las rocas duermen Pedro, Juan y Santiago.

Andrea Mantegna

Se aprecia con claridad la predilección del pintor por la escultura en la forma de ejecutar las figuras, como plasmó en su obra Cristo muerto y el interés por el paisaje que presenta como un escenario. Jerusalén aparece al fondo, desde donde avanzan los que capturarán a Jesús guiadas por Judas, figuras que el pintor realiza con gran precisión; la presencia del olivo alude al suicidio del apóstol traidor.

Este momento de la vida de Jesús representa un episodio de devoción profunda que nos invita a confiar en los momentos difíciles. Jesús, solo ante su destino, pero con confianza, entrega y fe. La fe que nos ayuda a vencer el miedo, algo que nos reconforta. 

 

EL BESO DE JUDAS (1306), GIOTTO DI BONDONE.

El beso de Judas(1305), Giotto di Bondone (c. 1267-1337).

“Todavía estaba hablando cuando llegó un gentío. El llamado Judas, uno de los Doce, se les adelantó, se acerrcó a Jesús y le besó. Jesús le dio:

-Judas, ¿con un beso entregas a este Hombre?

Viendo lo que iba a pasar, los que estaban con él dijeron:

Seños, ¿herimos a espada?

Uno de ellos dio un tajo al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús le dijo:

Ya basta.

  Y tocándole la oreja, lo sanó.

 

Lucas 22, 47-51

El fresco que representa la escena del beso con el que Judas traicionó a Jesús, forma parte de la serie que Giotto di Bondone (c. 1267-1337) realizó para la Capilla Scrovegni en la ciudad de Padua (Italia) sobre la Vida de Jesús y la Virgen.

Las dos figuras principales se sitúan en el centro de la composición, resaltando el manto ocre que envuelve a Judas que besa a Jesús, con gesto sereno y a la vez compasivo, conocedor de lo que iba a ocurrir. Minutos después tendría lugar el Prendimiento.

Alrededor de ellos una multitud observa lo que acontece con perplejidad, toda la composición está repleta en la parte superior de  antorchas y palos, lo que aporta dramatismo a la escena, entre ellos nuevamente la representación del impulsivo Pedro que le corta la oreja a Melco, servidor del Sumo Sacerdote. Es precisamente la expresión de los personajes lo verdaderamente destacable, ya que hasta entonces en la pintura,  las figuras no tenían expresividad. Giotto, considerado un pintor revolucionario y adelantado a su tiempo, representa un nuevo inicio en la historia del arte, a partir de él todo cambia y comienza verdaderamente el concepto de la pintura moderna.

Giotto di Bondone

El episodio del beso de Judas tiene un profundo significado para la cultura occidental. La traición a quien, a pesar de la deslealtad y el engaño, se admira y se respeta. El apóstol, consciente de su traición y las continuas dudas que durante el periodo en el que convivió con Jesús siempre tuvo, quería al Maestro y lo admiraba. 

Este episodio nos hace reflexionar precisamente sobre estos valores, la lealtad, la fidelidad y el respeto.

 

LA FLAGELACIÓN DE CRISTO (1618), PETER PAUL RUBENS.

La flagelación de Cristo atado a la columna (1617), Peter Paul Rubens(1517-1640).

“Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y doblando la rodilla le rendían homenaje. Terminada la burla, le quitaron la púrpura, lo vistieron con vestidos y lo sacaron para crucificarlo”

 

Marcos 15, 19-20

La escena que representa Rubens (1577-1640) en este cuadro es el momento en el que Jesús es azotado antes de ser llevado ante Poncio Pilato (12 a. C.- c. 39 d. C.) y sentenciado a morir en la Cruz. La obra transmite una impresionante carga emocional que el pintor consigue gracias al contraste entre luces y sombras, técnica que admiraba profundamente de Caravaggio (1571-1610) y que utilizaría en muchas de sus obras.

La figura de Jesús aparece en el centro de la obra atado a una columna mientras es torturado por los soldados romanos; la posición de los cuerpos y la luz potente sobre el cuerpo de Jesús transmiten una fuerza desgarradora en la que el espectador puede sentir el dolor y el sufrimiento de Jesús, cuyo rostro muestra agotamiento por el terrible martirio, en contraste con los gestos de burla de los torturadores.

Peter Paul Rubens

Rubens, inspirado profundamente por sus estancias en Italia, supo fusionar en sus obras la influencia de la anatomía tan estudiada de Miguel Ángel, la extraordinaria técnica del claroscuro del admirado Caravaggio o la fuerza de la escultura del Laooconte con el cromatismo y el detalle de la pintura flamenca, algo que plasmaría plenamente en este cuadro.

Este episodio de la Pasión nos hace reflexionar sobre la aceptación y obediencia absoluta a los designios divinos e invita al creyente a unirse al sufrimiento de Jesús ante las adversidades que puedan aparecer. 

Rubens, influenciado por su profunda religiosidad, logra transmitir no solo el sufrimiento físico, sino también la importancia de la redención por el sufrimiento de Jesús.

 

CRISTO CRUCIFICADO (1632). DIEGO RODRIGUEZ DE SILVA Y VELÁZQUEZ.

Cristo crucificado (1632), Diego Velázquez (1599-1660).

“Era mediodía: Se ocultó el sol y todo el territorio quedó en tinieblas hasta media tarde. El velo del santuario se rasgó por en medio.

Jesús gritó con voz fuerte:

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Dicho esto, expiró”.

Lucas 23, 44-46

En mi opinión, el Cristo crucificado de Velázquez es uno de las representaciones de Cristo en la Cruz más extraordinarias de la historia del arte.

La obra no expresa el dramatismo, el sufrimiento y la crudeza de lo que fue realmente la crucifixión, sin embargo, el efecto que produce en el espectador es impactante. El crucificado aparece sobre un fondo oscuro, su cuerpo muerto o instantes antes del último aliento, presenta una anatomía perfecta, con un leve contraposto que aporta armonía. El rostro, a pesar de lo sucedido nos muestra serenidad, el contraste entre luces y sombras sobre todo en el rostro, sin ser exagerado, es absolutamente extraordinario.

Y es que Velázquez, influenciado por su maestro, además de su suegro, el maestro Francisco Pacheco (1564-1644) que ya lo había pintado así, quiso presentar a Jesús con cuatro clavos, en lugar de tres. Velázquez nos presenta un Cristo humano y divino, con un cuerpo modelado por la luz, un paño de pureza sencillo, una herida apenas reconocible y pocas muestras de sangre.

Diego Velázquez

La belleza, la armonía, el sufrimiento y la verdad en una imagen, que a pesar de parecer que la emoción está contenida, realmente se siente la realidad por la que Jesús ha pasado, lo que le da aún más fuerza e intensidad.

En esta obra, como en el resto de su obra, el genio de Velázquez transmite el alma de aquello que pinta y su Crucificado nos llama al recogimiento y a ver en la Cruz el sufrimiento en el silencio y la gran victoria de la fe, a pesar de la dolorosa pérdida.

La obra, expuesta en el madrileño Museo del Prado, ha cautivado a generaciones, ha influenciado a numerosos pintores e incluso inspirado a escritores como Miguel de Unamuno (1864-1936). Lo cierto es que no deja indiferente a nadie, independientemente de sus creencias religiosas.

La Pasión, a través del sufrimiento de Cristo da sentido al dolor humano y nos enseña a amar hasta el extremo. La muerte no es el final, sino el camino hacia la vida eterna y la Cruz se convierte en símbolo de esperanza y salvación.

                                                               

Málaga, 2026

 

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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