
«El felón se cree fehacientemente que levantarse una y otra ante las adversidades amparado en la corrupción del ser humano, es una virtud y no un pecado capital»
En la misma mañana leo que el COI prohibirá participar en las Olimpiadas a hombres en la categoría de mujer. También leo que una joven de 25 años va a ser ajusticiada por un médico con el beneplácito de un juez, al amparo de una Ley socialista. Y por ultimo veo que Pedro Sánchez, tiene una viñeta sobre sí mismo en su despacho, destacando como se crece ante las adversidades, o lo que es lo mismo, como ignora las derrotas que atesora gracias a la misma sociedad que lo aborrece, pero que no mueve un solo dedo para salvar a Noelia.

Y mientras reflexiono desde aquí arriba con los pies colgando apretándome un bocadillo de boquerones fríos sobrantes de la cena de ayer, me siento triste. Me siento triste al comprobar lo que somos, como miramos hacia otro lado cuando las cosas vienen torcidas, como saltamos como un resorte por las cuestiones más nimias, y como nos enrocamos en nuestras propias miserias defendiéndolas como si de ello dependiera nuestra vida.
La misma vida que personas como Noelia, desprecian o simplemente no la valoran por culpa o con la excusa de todo el dolor que le ha causado la misma sociedad que aborrece a Pedro Sánchez, pero que tampoco mueve un solo dedo para que España sea algo mejor, obligando a los gobernantes a derogar leyes vergonzantes.

Me parece increíble tener que admitir que los medios tengan que explicar, que alguien que se cambia de sexo o tiene sus genes alterados, se tenga que quedar al margen de una u otra categoría deportiva, básicamente por la obviedad de la estupidez en si misma que supuso que hasta ahora se permitiera tal aberración, del mismo modo que me aterra como esa misma sociedad que permitió semejante cuestión, hoy silbe y disimule ante la trágica aceptación de que las personas sanas en pleno ejercicio de sus capacidades, y las personas con profundas carencias mentales, tengan los mismos derechos.
Que alguien en su sano juicio decida sobre sí mismo, sobre el transcurso de su vida, aunque a veces implique un grave perjuicio para su salud o la de los demás, está injustificado y por eso se penaliza dicha actitud criminal, pues arriesgar la vida forma parte de la misma pero afortunadamente no sale gratis. En el caso de esta joven, sus limitaciones diagnosticadas no justifican su triste final.
Su última decisión o su última voluntad no debiera estar equiparada ni mucho menos protegida legalmente, pues no debe ser aceptado jamás como un derecho, básicamente porque es y va contra natura, de igual manera que cambiarse de sexo, o participar por ello en competiciones que no corresponden pero, ¿qué podemos esperar de alguien que ejerce el poder político legislando de manera macabra amparando todo esto? Solo es posible si por fin aceptamos que se trata de un comportamiento criminal.
¿Acaso no está suficientemente demostrado que las mujeres son mujeres, los hombres son hombres, y los enfermos mentales que tienen sus capacidades absolutamente mermadas para decidir sobre sí mismos, no deben hacerlo sobre cuestiones absolutas que pongan en peligro su vida o la de los demás? Pues vayan y se lo cuentan al de la viñeta sobre sí mismo. Al que sobre su mesa del despacho muestra a España que posee un recordatorio que representa el yugo al que nos somete sus leyes ideológicas como la Ley de eutanasia.
Cultura de la muerte a tutiplén, en definitiva, una paranoia absoluta porque de veras les digo, que el felón, se cree fehacientemente que levantarse una y otra ante las adversidades amparado en la corrupción del ser humano, es una virtud y no un pecado capital.
Dios me libre de los progres que dicen que es su decisión y la ampara la Ley, o de los que se dicen cristianos y aseguran que la pobre bastante ha sufrido. Menudos fariseos, defendéis la justicia social mientras racaneáis un miserable coste vital.
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Feliz día de San Ruperto.
Españistán a 27 de marzo de 2026

