
«El cuadro fue encargado y pagado por el gobierno español de la época por lo que legalmente, y políticamente, pertenece al Estado Español»
El cuadro en homenaje al torero Sánchez Mejías (alias Guernica) pertenece al Estado Español, cualquiera que sea el modelo político siempre que sea democrático, esa es la condición que puso su autor junto con la de que fuese exhibido en el Museo Del Prado como principal museo nacional de pintura (en la época no existía su correlato en pintura moderna el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía).
Después de ser exhibido en el pabellón español de la Exposición Universal de Paris en 1937 fue a parar al MOMA de Nueva York donde no fue muy bien tratado y desde donde fue devuelto a España en 1981, ¡enrollado! perjudicando así aún más el estado de la pintura.
Después de varios años en el Casón del Buen Retiro, donde se disponía de un espacio suficiente para el gran tamaño del cuadro, se decidió su traslado al Reina Sofía donde se había preparado un espacio inmejorable para su exhibición, lejos de la urna en la que se encontraba en el Casón.
El traslado se preparó con las mayores medidas de protección por el mal estado de la pintura.
Se descabalgó el cuadro y se colocó sobre el suelo en un soporte plano acolchado preparado para minimizar los movimientos de la tela al trasladarla.
Para estabilizarla tras el movimiento de descolgarlo se le dejó reposar hasta el día siguiente.
Su traslado se preparó con enormes medidas de seguridad por temor a un ¡atentado terrorista de ETA! ya que estuvo muy expuesto porque, para evitar vibraciones, había que circular con gran lentitud, protegido por la Policía Nacional por tierra y aire.
Para evitar riesgos y como documento para la Historia, se filmó todo el proceso, tarea que por indicación mía se encargó a la Agencia EFE, no como agencia de noticias sino como productora de vídeo, con la condición de que la Agencia solo podría disponer de las imágenes que se le permitiese por parte del Ministerio, propietario de la totalidad de la grabación, y que debía difundir gratuitamente.
Antes de su retirada de la urna del Casón tuve, como algunos otros, ocasión de ver la parte trasera del cuadro, no solo tenía falta de pintura en muchos puntos sino que en alguno la tela estaba transparente.
Ningún político vasco de la época intentó seriamente (por ser diplomática y no traicionar confidencias) que el cuadro fuese al País Vasco.
El cuadro fue encargado y pagado por el gobierno español de la época por lo que legalmente, y políticamente, pertenece al Estado Español. Esta es la Historia en la parte que me tocó vivirla.
