
«Entre los proyectos más destacados de Mons. Raimo Goyarrola se encuentra la creación de la primera escuela católica en Finlandia»
En el norte de Europa, donde la secularización es la norma y la fe católica constituye apenas una pequeña minoría, mi paisano bilbaíno Mons. Raimo Goyarrola ejerce con celo su ministerio como obispo de Helsinki, guiando a la única diócesis católica de toda Finlandia.
Su labor pastoral constituye un ejemplo de compromiso eclesial en tierra de misión.
Como Monseñor Goyarrola expresa: «Intentaremos en la oscuridad del invierno que se avecina, ser luz, sal, levadura, dar alegría alrededor, llevando a Cristo en nuestros corazones».
Desde su llegada a la diócesis, Mons. Goyarrola ha impulsado la formación integral de los fieles, el acompañamiento de las familias, la consolidación de la vida sacramental y la promoción de iniciativas educativas y evangelizadoras.
Entre sus proyectos más destacados se encuentra la creación de la primera escuela católica en Finlandia, con la que busca ofrecer a los jóvenes una educación basada en la fe y en los valores cristianos.
Su ministerio está profundamente marcado por la espiritualidad del Opus Dei, fundada por San Josemaría Escrivá.
Esta espiritualidad recuerda que todos los bautizados están llamados a la santidad en medio del mundo, y que la vida ordinaria, el trabajo, la familia, las relaciones sociales es lugar de encuentro con Dios y de apostolado.
Mons. Goyarrola es un ejemplo vivo de esta misión: un pastor que forma fieles comprometidos y anima a la Iglesia a mantener su presencia incluso en contextos difíciles.
Yo no pertenezco al Opus Dei pero amo profundamente a esta obra de San José María.
El Opus Dei da a la Iglesia sacerdotes formados, familias cristianas y jóvenes comprometidos con la fe.
Mons. Goyarrola es precisamente uno de esos frutos tan valiosos que La Obra da al mundo.
Su ministerio en Helsinki demuestra que la espiritualidad de San Josemaría Escrivá forma pastores capaces de evangelizar con valentía en las fronteras más difíciles de la Iglesia.
El Opus Dei recuerda al mundo moderno una verdad incómoda, que el cristianismo no es una etiqueta cultural ni una ética de mínimos, sino una llamada radical a la santidad.
La verdadera evangelización según palabras de Monseñor Goyarrola:«desde mi ordenación como obispo he visitado muchos lugares en distintas partes de Finlandia. He notado que la Iglesia aquí está unida. He experimentado mucha alegría, esperanza e interés. Hay un deseo de caminar juntos. ¡Eso me da mucha alegría y confianza! Gracias a Dios».
En tiempos de indiferencia y relativismo religioso, la labor del obispo de Helsinki es un testimonio de la Iglesia que no se resigna, que sigue sembrando esperanza y que acompaña a sus fieles en la vida diaria.
Como enseña San Josemaría, la santidad no es un privilegio de unos pocos, sino la llamada universal que cada cristiano está llamado a vivir.
La presencia de Mons. Goyarrola y la labor de la Obra en Finlandia recuerdan que, incluso en tierras donde la fe parece minoritaria, la Iglesia permanece viva, actuante y comprometida con la evangelización y la formación de cristianos coherentes con su vocación.
En una Europa cansada, relativista y espiritualmente debilitada, el testimonio de obispos como el de Helsinki desmiente mejor que cualquier comunicado las acusaciones repetidas contra la Obra. Porque frente a la propaganda, permanecen los hechos. Frente a la caricatura, permanecen los frutos.
Y los frutos, una vez más, hablan por sí solos.
Gracias al Opus Dei y a Monseñor Goyarrola por ayudarnos a muchos a tomar nuestra Cruz y seguir a Jesús en este mundo.

