¡MUY BUENOS DÍAS!
Abrimos la mañana del jueves con la ilusión de que sea un día bonito y cargado de buena energía.
Además podréis leernos por partida doble, ya que cuento con la participación de mi querida Palmira G una mujer extraordinaria cuyo estilo, forma y manera, no cambia y eso es algo que valoro muchísimo.
Mary Cassatt. Allegheny (Pensilvania) 1844, Château de Beaufresne (París) 1926. Pintora y grabadora. Creció en un ambiente acomodado, desafiando el modelo convencional social para formarse en el arte. Viajes frecuentes donde aprendió francés y alemán, además de música y pintura. Gran amiga de Degas. Retratos que capturan la vida y momentos íntimos, en especial entre madres e hijos. Defensora de los derechos de la mujer, apoyó activamente el sufragio femenino.

«Louise amamantado a su hijo» Por Palmira G
Esta obra es una más en la que la pintora nos presenta uno de sus temas favoritos, la mujer y la maternidad. La escena, pese a su simplicidad por su cotidianidad, consigue impactar al espectador.
La pintora, utilizando el color con gran habilidad; jugando con el claroscuro, los tonos cálidos junto a los azules y blancos que rodean a las figuras, logra un contraste que resalta la delicadeza de la piel y la inocencia del niño.
El color unido a la pincelada suelta y ligera da el protagonismo a la imagen central que trasciende del cuadro proyectando sobre el observador emociones, nos hace sentir la relación íntima entre madre e hijo en ese momento especial de cercanía en el que los sentimientos de afecto y relación se estrechan, la madre contempla con cariño al niño mientras éste observa a su madre con detenimiento.
Ambas figuras se muestran tranquilas, felices, es un momento íntimo, de relajación, donde lo único que importa es la unión afectiva y profunda entre ambos, donde lo espiritual se sitúa por encima de lo material, este hecho es lo que, en mi opinión le da máxima relevancia al retrato.
Mi agradecimiento a Manuel y a Milagros.
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«Louise amamantado a su hijo» Por Mila Soyyo
Un gesto tan emotivo,
mi pecho queda rendido
¿Qué más da?
La sensación es profunda,
un manantial, mi latido;
el hilo de leche es tibio,
una calma cubre tu nido.
Y sé
Que creces en ese instante
prendido a mi piel te vences;
tu mirada me nombra, se ve
sin saber aún mi nombre.
En la memoria lo escribo,
sin letra, sin el olvido;
en la calle está el rocío
tu cuerpo busca mi abrigo.
La paz preservada
mis manos contigo,
un lazo irrompible
guardado con mimo.
Te vas quedando dormido,
bebiendo aún mi latido;
cuando te sueltes del todo
me quedaré contigo.
***
Expreso mi agradecimiento a Palmira G, por ocupar su tiempo en nosotros y querer acompañarme. También a Manuel Artero, la confianza está presente y por la publicación de este saludo.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso día. Os damos las gracias a todos los lectores, por leernos.
¡Feliz jueves!
MMB

