El texto que hoy presentamos es el redactado por el General de División (R) del Ejército de Tierra Excmo. Sr. D. Antonio Budiño Carballo, con ocasión del Pregón de Semana Santa que presentó el día 20 de marzo de 2026, en la sede de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Málaga, correspondiendo así a la amable invitación que, a tal efecto, le había sido cursada por la referida Hermandad.

Hola “Xefiño”
Te escribo esta carta porque ayer recibí una llamada muy especial de la Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios de Málaga y que por la importancia que para mí tiene, quiero compartirlo contigo.
Sabes, Xefiño, que para las cosas importantes en mi vida siempre me gustó y tuve a gala, compartirlas contigo y con la Xefiña, pero además esta vez más concretamente contigo, porque me toca la fibra castrense que tú tan bien me conoces, porque me la inculcaste con tu ejemplo y en mi caló sin casi darme cuenta.
Xefiño, ya te tengo cogida la mano, igual que la tuve en aquellos últimos e intensos días que pasé permanentemente a tu lado en aquel lecho hospitalario de despedida. Por eso sé que me estás oyendo y escuchando, aunque como entonces no me puedas responder, más que apretándome ligeramente mi mano con la tuya a modo de sentido diálogo.
Pues bien, Xefiño, llegados a este punto te preguntarás el porqué de esta mi confesión aquí y ahora. Pues muy sencillo, porque lo que me han propuesto nuestros queridos Hermanos legionarios de Málaga me ha golpeado fuertemente en mi interior.
Tu sabes mejor que nadie, que en la vida militar de este Veterano Soldado han sido docenas las veces en las que he tenido que lidiar, preparar e impartir teóricas, clases, conferencias, mesas redondas, simposios, charlas, declaraciones, entrevistas, arengas, etc., pero esta vez no me han propuesto hablar de Contabilidad del Gasto Público ni de Contabilidad de Costes ni de Análisis de Balances o de Contabilidad Presupuestaria o de Técnicas Contractuales, ni tampoco de Pronoética o de Logística en Paz o en Campaña, ni siquiera de experiencias acumuladas en la mochila como consecuencia de destinos o despliegues en Cuarteles Generales Multinacionales de ONU u OTAN en Bétera, en Nueva York, en Zagreb, en Durres, en Diwaniyah o en Qala-i-Naw ¡No, qué va!
Esta vez ha sido algo, para mi más profundo e intenso por la forma, el fondo y la circunstancia, ya que en esta ocasión me he comprometido a dar un , en mi querida Málaga y ante mis ya hermanos de su Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios.
“NO NI NÁ”
Pero así y con todo, como ya me conoces Xefiño, cuando escuché la propuesta tardé un nanosegundo en responder afirmativamente: ¿Un Budiño reconociendo obstáculos? ¡Qué va, de cabeza al charco y bendito charco! Mas he de reconocer que esta vez, ha sido realmente especial y por eso estoy aquí, escribiendo esta carta para ti.
Ya que cuando nuestro querido Hermano Vicepresidente me agradeció y aceptó mi compromiso, sentí que un leve escalofrío recorrió mi espina dorsal, supe de inmediato la responsabilidad que asumía, pero tú me enseñaste a no temer la responsabilidad sino a saber aproximarse a ella con decisión y siempre, siempre, con “sentidiño”. Así que, desde aquel mismo momento, me propuse hacer todo lo posible para no defraudar el honor y la confianza en mí depositada.
Repito una vez más, Xefiño, que esta ocasión es algo muy muy especial para mí. Por primera vez en mis casi recién estrenados 71 años, tengo que acometer una experiencia nueva, única e irrepetible, como es elaborar y presentar:
- Un Pregón. Un Pregón de Semana Santa. El XI aquí, nada menos.
- En Málaga. Mi querida Málaga
- ¡A mis Hermanos Legionarios!
- En vísperas de la Excelsa Semana Santa malagueña
- En presencia de tantos y tan queridos y entrañables amigos
Ya ves, Xefiño, por eso he acudido a ti, porque la ocasión me lo demanda y se lo merece y porque estoy convencido de que todo esto no ocurre por casualidad, sino por designio de la Divina Providencia
- VIDA MILITAR
- ESPÍRITU DE INTENDENTE
- SEMANA SANTA DE MÁLAGA
- LA LEGIÓN
Yo creo que la resultante de esos CUATRO VECTORES DE FUERZA es lo que me ha traído providencialmente hasta aquí. Y aún me atrevo a decir más, que la Génesis de todo ello ocurrió un 8 de diciembre del año 1.962, día que amaneció frio y nevado, pero radiante y hermoso en León, por lo que se tuvo que organizar un emotivo Acto castrense en Honor de la Inmaculada, la querida Patrona de tu tan querida Infantería, nuestra querida Patrona, de España en entera, en aquel acogedor salón de actos del Colegio de los Hermanos Maristas.
De aquel acto, guardo un imborrable recuerdo, un estigma en mi alma, que se produjo al final del mismo, cuando os pusisteis todos en pie, y yo con mis 7 añitos me puse a tu vera y así con fuerza tu mano izquierda mientras entonabas emocionado, a coro con todos los presentes, ese glorioso Himno de la Infantería española.
Tú me apretaste mi manita, al igual que ahora siento que lo haces con ésta ya bastante más envejecida y callosa. Sin duda, en aquel mágico momento me inoculaste en la sangre ese maravilloso ESPÍRITU MILITAR DE SERVICIO A ESPAÑA QUE SIEMPRE DEMOSTRASTE, Xefiño, y así nacía en mi interior la vocación de MILITAR.
Años después, cenando en la casita de Vigo la Xefiña, tu y yo, en una tarde de la primavera del 1971, la Xefiña me preguntó qué quería hacer después de acabar el COU. Sin dudarlo, le respondí que quería ir a la Academia Militar de Zaragoza. A la Xefiña no le hizo mucha gracia, pues tu sabes que siempre dijo que la vida miliar era demasiado sacrificada y desagradecida.
Ella siempre que podía dejaba caer lo de que le gustaría que yo fuese Maestro, porque para Médico o Abogado no teníamos medios para poder montar Consulta o Bufete. Pero en aquel momento, a la Xefiña le salió la vena de pragmática gallega y enseguida vio el lado positivo de mi decisión y dijo: ¡Bueno, al menos ya saldrás colocado y con un sueldo!
Sé que lo recuerdas muy bien, Xefiño, tu no dijiste nada, sólo me miraste con tus ojillos “pillabanes” y aquel brillo en tu mirada me lo dijo todo. Leí aprobación y orgullo.
Eso sí, cuando tuve que poner “por escrito” mis preferencias de Arma o Cuerpo, antes de concurrir a la oposición de ingreso, te llamé por teléfono desde la cabinilla del CHOE (Carabanchel Alto) donde me preparaba como “Aspirino del Curso” 1972-73 y me dijiste que eligiese cualquier cosa menos infantería, porque era la “más sacrificada y pringada de todas”
Me reí entonces y me rio ahora, pero te hice caso:
- Caballería
- Artillería
- Ingenieros
- Intendencia
- Guardia Civil
- Infantería
Esa fue mi prelación. Luego, tras los exámenes y por puesto de Nota obtenida en la Oposición, aprobando y entrando a la primera, se me asignó al Cuerpo de Intendencia y otra vez, la Divina Providencia se puso de mi lado y me guió magníficamente. En ese Glorioso Cuerpo he podido desarrollar plenamente mi carrera militar y tener la inmensa fortuna de alcanzar la cúspide del Escalafón como General de División e Inspector del Cuerpo, lo que ahora se denomina Intendente General:
YA ERA MILITAR E INTENDENTE.
Y por eso, aquí estoy, en esta tesitura, incordiándote para pedir tu inspiración y poder preparar mi Pregón. Por eso y porque con tu ejemplo supiste inculcarme el Amor a España, a la Milicia, al servicio a los ciudadanos, asimilar y practicar unos principios fundamentales y unos valores permanentes que, con el transcurso del tiempo me llevaron a tomar contacto con el tercer vector: LA SEMANA SANTA DE MÁLAGA.
Málaga se incrustó en mi alma cual saeta certera que atravesó mi corazón y se alojó en aquélla para siempre. Y todo parte de aquel Jueves Santo de aquella Semana Santa, de aquel año 2008, cuando por primera vez formé parte de la Comisión de Honor del Cuerpo de Intendencia, Hermanado con la Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza Coronada, (desde el 22 de abril de 1943, cuando los intendentes procesionaron oficialmente y por primera vez, por las calles de Málaga).
Esa Comisión de Semana Santa fue el último evento social que compartí con mi esposa María del Pilar, Madre de mis dos hijos, que el 3 de octubre siguiente nos dejaba para siempre, tras una imprevista, galopante y fatal enfermedad, para irse al Cielo a seguir intercediendo por todos nosotros.
A partir de entonces, tuve la inmensa fortuna -otra vez asistido por la Divina Providencia- de volver durante 10 años más a participar de la inolvidable, deslumbrante y arrebatadora Semana Santa de Málaga.
Xefiño, qué decir de la primera vez que asistí en el puerto de Málaga al acto de Desembarco de la Unidad de la Legión: INCREÍBLE, INENARRABLE. ¡Fui testigo del cariño, devoción, apoyo, homenaje de los malagueños a la Legión y siempre lo recordaré como algo INDESCRIPTIBLE! La pura imagen de la simbiosis Pueblo/Ejército/Pueblo. Como español, como militar y como intendente me sentí plenamente orgulloso.
Pero por si fuera poco como español, militar e intendente ¿Y cómo cristiano? No tengo nada que explicarte, Xefiño, porque tú lo entiendes mejor que nadie. Cuando en aquella plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, atestada de gente y rebosante de fervor popular vi hacer su entrada al Cristo de la Legión, a nuestro Cristo de la Buena Muerte, a hombros de la Escuadra de nuestros Legionarios Gastadores, me sentí volar y a la vez me sentí muy pequeñito, tan pequeñito que sólo podía dar gracias a Dios, una y otra vez, por estar allí, por vivir ese momento y por sentirme el hombre más afortunado del mundo.
Aquel batir acompasado del paso lento de los Legionarios, aquellas estrofas de la Canción del Legionario que brotaban al unísono, a borbotones, entonadas por cientos de gargantas emocionadas. Y brotaban hasta que la mía dejó de brotar, porque cuando la entrada a esa estrofa final que sube la nota a su zenit: ¡POR IR A TU LADO A VERTE…! mi mirada se clavó en el rostro doliente del Cristo yacente en la Cruz, un nudo me atenazó garganta, quebró mi voz y mis ojos se inundaron de lágrimas, por ti Xefiño, por mí, por todo y por todos ¡GRACIAS SEÑOR! (Y me sigue ocurriendo) Toda la Jornada del primer Jueves Santo en Málaga, la recuerdo vivida en una nube de paz, de entrega, de sentimiento, de devoción, de respeto, de liturgia, es: LA SEMANA SANTA DE MÁLAGA, ES LA LEGIÓN.
Ni te cuento como ese sentimiento se exacerbó desde que recibí el Honroso TÍTULO DE LEGIONARIO DE HONOR, el 20 de septiembre de 2017.
Xefiño, por eso estoy convencido de que estos factores:
- VIDA MILITAR
- ESPÍRITU DE INTENDENTE
- SEMANA SANTA DE MÁLAGA
- LA LEGIÓN
Son los que me han traído hasta aquí, hasta este momento en el que me encuentro sentado charlando contigo, intentando buscar la inspiración que me ayude a poder preparar un Pregón de Semana Santa para mis queridos Hermanos de la acogedora Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios.
Y hablando de inspiración, Xefiño, desde el primer instante rondaba por mi cabeza que LA IDEA FUERZA Y TESTIMONIO DE UN PREGÓN DE ESTA ÍNDOLE debería centrarse en el TESTIMONIO UNIVERSAL Y ETERNO DE LA MUERTE DE CRISTO EN LA CRUZ, del momento sublime de su entrega total por la Redención de la Humanidad, por la exaltación de ese momento culminante del cumplimento de la misión que le fue encomendada, entregando a cambio su propia vida. La entrega de su vida, su gloriosa Muerte como Hombre, para devolver y fortalecer la vida del espíritu de todos los hombres y así poder, algún día, gozar de la perpetua Luz de la Vida junto al Padre.
Cristo no ansiaba morir, amaba la Vida y amaba a sus seres más queridos que le acompañaron hasta el pie de la Cruz. Cristo como hombre temía ese paso de la Vida a la Muerte, del mismo modo que tampoco un Legionario busca alocada y temerariamente la Muerte, aunque asuma su entrega a ella como su más leal compañera. Igual que Cristo aceptó que su Misión en la Tierra era entregar su vida en aras de la salvación de la vida de todos sus hermanos, un legionario tampoco duda en ofrendar la suya en el cumplimiento de su sagrada misión de defender a los que sirve.
Esa es, desde mi punto de vista, la espiritualidad y solemnidad con la que un soldado legionario se enfrenta al momento real y factible de tener que ofrendar su vida, si preciso fuera, en el cumplimiento de su deber.
Pues bien, con esa idea, empiezo a dar vueltas y vueltas en la cabeza, Xefiño, buscando la forma de plasmar unas relaciones unívocas entre los elementos intrínsecos de los dominios: CRISTO y LEGIÓN. LEGIÓN y CRISTO. Y de pronto, se me enciende una lucecita dentro de mí y me dice ¡Ya está! ¿Por qué no lo buscas en LAS SIETE PALABRAS Y EL CREDO LEGIONARIO?
Creo que LAS SIETE PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ, son la máxima y más sublime revelación del momento supremo de enfrentarse a la muerte dando testimonio de PERDÓN, REDENCIÓN, MISERICORDIA, AMOR y ESPERANZA, resumido en la certeza de que la Muerte no es el final, sino el inicio.
Por otro lado, EL CREDO LEGIONARIO es el crisol en el que se amalgaman voluntades y sentimientos, rindiendo culto al VALOR, COMPAÑERISMO, ESPÍRITU DE SACRIFICIO, SUFRIMIENTO, DISCIPLINA Y AMOR A LA PATRIA.
Y que de alguna manera puedo concebir una correlación tal como la siguiente:
PALABRA 1
“PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”
Refleja el PERDÓN y la COMPASIÓN de Cristo hacia sus verdugos.
CREDO
EL ESPÍRITU DE LA MUERTE
“El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde”
La vida es hermosa y la muerte por defender la vida también lo es. No hay que ver la muerte como un final, sino como un tránsito a una vida mejor y eterna. Los verdugos realmente no sabían lo que hacían, porque no estaban quitando una vida, al contrario, estaban alumbrándola a la VIDA ETERNA.
PALABRA 2
“HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL REINO DE LOS CIELOS”
Mostrando su infinita misericordia, Cristo promete la salvación al ladrón arrepentido y el no abandonarlo jamás.
CREDO
“EL ESPÍRITU DE COMPAÑERISMO”
«Con el sagrado juramento de no abandonar jamás un hombre en el campo hasta perecer todos»
PALABRA 3
“MUJER, HE AHÍ A TU HIJO”
Cristo se dirige a María y a Juan, asegurando el cuidado de su madre y a la vez, poniendo a Juan bajo el manto protector de la Virgen María.
CREDO
“EL ESPÍRITU DE AMISTAD”
“De juramento entre cada dos hombres”
El binomio en el combate y en la vida es fundamental, uno vigila, el otro descansa, uno protege, el otro avanza. Siempre confiando el uno en el otro”.
PALABRA 4
“DIOS MÍO, DIOS MÍO ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?”
Pone de manifiesto la angustia y sensación de abandono que acompaña a la pequeñez del hombre, ante el terrible momento del martirio y la inminencia de la muerte.
CREDO
“EL ESPÍRITU DE UNIÓN Y SOCORRO”
“A la voz ¡A mí la Legión! Sea a donde sea, acudirán todos y con razón o sin ella defenderán al Legionario que pida auxilio”
PALABRA 5
“TENGO SED”
Cristo, como hombre, manifiesta su debilidad y sufrimiento en la agonía. Siente y padece como hombre, no como un Dios Todopoderoso. Esa es la grandeza de Dios hecho Hombre.
CREDO
“EL ESPÍRITU DE SUFRIMIENTO Y DUREZA”
“No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño, hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros, estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que se le mande”
PALABRA 6
“TODO ESTÁ CONSUMADO”
Cristo nos pone de manifiesto que la misión está cumplida y Él está listo para rendir novedades ante DIOS PADRE.
CREDO
“EL ESPÍRITU DE DISCIPLINA”
“Cumplirá con su deber, obedecerá hasta morir”
La Disciplina, columna vertebral de un Ejército, en la Legión debe cobrar su máxima expresión con el sacrificio de la propia vida, si fuera necesario, como reza el juramento a la Bandera, no podemos olvidar que muchas órdenes entrañarán, precisamente, el riesgo de lo más sagrado, la propia vida”.
PALABRA 7
“PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”
Así refleja Cristo su entrega total a DIOS PADRE, dando novedades del cumplimiento de la misión y descansando, por fin, con la íntima y plena satisfacción de deber cumplido. Siendo acogido en el refugio celestial y a la diestra del PADRE.
CREDO
“LA BANDERA DE LA NACIÓN”
“Es la más gloriosa, porque está teñida con la sangre de sus Legionarios”.
El respeto y admiración hacia los que supieron vivir y morir por un ideal, están reflejados en la Bandera de la Nación. El Legionario la identifica con el perenne recuerdo y homenaje a los Hermanos en Legión que le precedieron en el sublime sacrificio, representando así la Bandera el refugio celestial a recibir en merecida recompensa por su total entrega:
SÓLO QUIERO QUE ME CUBRAN LA BANDERA DE ESPAÑA.
XEFIÑO, estoy arrebolado charlando contigo y así estaría horas y horas, pero es que casi percibo ya el aroma a romero de las calles de Málaga, el raspeo del calzado de los Cofrades, el sonar de cornetas y tambores en el majestuoso silencio del anochecer malagueño, el batir acompasado del paso lento de nuestros Legionarios…
XEFIÑO, lo siento en el alma, pero he de dejarte, porque tengo que preparar UN PREGÓN
¡GRACIAS!

