La alternativa que España necesita. Por Javier Ygartua

La alternativa que España necesita.

«Del pacto Zapatero–ETA al Gobierno Sánchez: la historia de una ruptura que exige hoy coraje, convicción y unidad en la derecha española»

No estamos en una etapa política normal; eso hay que entenderlo.

Todo empezó con la alianza ETA–Zapatero, que ha llevado a España al abismo. Ha sido, sin duda, lo que cambió radicalmente la historia de España y nos está conduciendo al precipicio. Aquello sepultó la Transición democrática española. Todo lo que está pasando es porque la ruptura gobierna España y sustituye a la reforma.

La ruptura no tiene límites. Por eso la corrupción no tiene límites.

No se está gobernando España; en la Moncloa hay un conjunto de asesores que solo están haciendo ingeniería social, viendo cómo cambiar las conciencias de los españoles. No hay ministros: hay simplemente repetidores de consignas que envían desde Moncloa y que repiten como papagayos.

Sánchez es la continuación de Zapatero. 

Este proceso era el proyecto con Zapatero, pero en el momento en que perdió el poder y ganó el Partido Popular de Rajoy, la izquierda, con Sánchez a la cabeza, estuvo esperando que ese proyecto se hiciera Gobierno a través del mal llamado «proceso de paz».

Ya estamos en una segunda fase: ahora el Gobierno se ha hecho extremista y no tiene límites. Tiene que pagar un precio a ETA. ETA gobierna a la sombra de un proceso, pero pretende gobernar a la luz del día en el País Vasco y en Navarra. Lo que ellos sostienen es: vosotros habéis tenido el Gobierno en buena parte por nosotros; ahora nosotros tenemos que tener el Gobierno con vuestra ayuda, y ETA gobernará en el País Vasco y en Navarra.

Han conseguido que Navarra sea la vanguardia de ETA. Todo lo que habrá será vasco. El escenario es difícil; por eso algunas veces pienso que lo importante es entender las claves de lo que hoy vivimos. Si no se entienden esas claves, el Gobierno será efímero.

Sánchez está en manos de ETA; probablemente va a perder el Gobierno y hay quien dice que vendrá un socialista que cambiará de raíz el PSOE. Ingenuidades. El PSOE tendrá que pactar con ETA y con Esquerra Republicana de Cataluña en el País Vasco y Cataluña. Es ingenuo pensar que el Partido Socialista va a recuperar a un líder antítesis de Sánchez.

Y ¿qué digo de la alternativa?

A la derecha le cuesta entender los proyectos perversos que están enfrente de ellos. Es fundamental que las dos derechas —no diré cómo— se entiendan; es una obligación. No me atrevo a decir más. No estoy en la política: simplemente hago un diagnóstico y digo que estén a la altura de las circunstancias. No me corresponde a mí, ni a nadie: tienen que ser ellos los que entiendan, de verdad, lo que está pasando en España. Ellos tienen que hacer su diagnóstico.

Si fueran conscientes de la gravedad de la situación que tenemos delante, no se comportarían como se comportan; es decir, no estarían compitiendo. Eso no lleva a ninguna parte. Los españoles queremos que haya una salida democrática, una solución a lo que hoy nos gobierna. Creo que tendrán que tomar conciencia.

La izquierda querrá durar lo más que pueda y va a cometer muchas tropelías. Tendrán que ir confirmando la gravedad de la situación y replantear de alguna manera sus relaciones. A mí lo que me importa es que los jóvenes, los partidos y los políticos comprendan la naturaleza del proceso que vivimos.

No tengo más aspiraciones ni quiero estar en política. Solo quiero aportar para que se vea la gravedad de la situación. Lo expresé durante muchos años en el PP y no me creyeron; pensaban que era un radical, una persona obsesionada con ETA. En 2013 me quedé solo porque era muy incómodo para mi partido hacerme caso, cuando soltaron a Bolinaga.

Mi obligación de irme del PP fue a más cuando empecé a criticar al partido por la excarcelación del secuestrador de Ortega Lara, el etarra Josu Bolinaga. Liberar a Bolinaga fue un error. No lo digo hoy; lo dije entonces, muy a pesar mío, porque en aquel momento era mi gobierno (el de Rajoy). Bolinaga era un símbolo; no era uno más de aquel comando, y ETA lo sabía.

Admiro a José Antonio Ortega Lara (hoy militante de Vox), por quien siento una profunda admiración.

He sido un hombre feliz; pese a todo esto, no tengo ningún deseo de pasar factura a nadie. Pero no quisieron entenderme: la comodidad les pudo. Ya lo ha dicho Jaime Mayor Oreja: cuando el PP gobernó en 2010, prefirieron apoyar el final del proceso de paz para que ETA no volviese a matar. Miraron para otro lado. No negociaron, pero miraron para otro lado. No denunciaron el proyecto y el proyecto volvió al gobierno en 2018. Por eso me fui tan desencantado del PP.

El PP tendría que haber denunciado ese proyecto desde el momento en que se puso en marcha en España en 2004. Pero ya se veía algo en 2001, cuando el Partido Socialista entró en la movilización. Primero fue el chapapote del Prestige, después la guerra de Irak; lo mismo que ahora pasa con Palestina. Es la misma movilización de la izquierda.

El Partido Socialista aceptó la mayoría relativa del PP en 1996, pero no la mayoría absoluta de 2000. Esa fue la realidad. En 2001 comenzó este proyecto de la izquierda y en 2004 se rompió definitivamente la historia de España. Entre Zapatero y Sánchez hubo siete años de Rajoy (2011–2018), mayoría absoluta incluida, que sirvieron para consolidar aquella hoja de ruta.

Y ¿qué opino de Santiago Abascal? Pues que es un buen hijo de su padre. Mantiene sus convicciones. Es un hombre con profundas convicciones en lo que hace y dice y, desde luego, tiene un gran amor por España y una gran pasión por la libertad, digan lo que digan algunos. Gracias a Dios, Vox no va a desaparecer y le auguro larga vida, ya que el PP ya no es la casa común del centroderecha.

Sigo pensando que el PP y Vox deben tener la capacidad de presentar un proyecto unido —unitario— para derrotar al gobierno de Sánchez, ETA y ERC. Pongo a Vox en el plano de las «convicciones» (la batalla cultural frente a la izquierda) y al PP en el plano del «pragmatismo». Esa creo que es la solución.

Si el PP sueña con entenderse con el actual PSOE, les digo que es imposible un acuerdo con un frente de ruptura. Tú, PP, no puedes dialogar con todos. No puedes dialogar con quienes saben que quieren fracturar tu modelo de sociedad. Tienes que limitar el diálogo a quienes, desde la discrepancia, mantienen un grado de lealtad. Nadie puede soñar con entenderse con el actual PSOE. Este PSOE será el mismo mientras exista el frente. No romperán el frente. Están unidos y son esclavos del frente.

Solo hay que pensar en clave de alternativa cultural y política. Todos aquellos que sueñen con entenderse con el PSOE se equivocan. Hay que derrotarlos. Hay que desalojarlos democráticamente del Gobierno; no cabe otra cosa que el desalojo democrático, no los gobiernos de coalición. A los frentes se les gana democráticamente en las urnas y no tratando de entenderte con las piezas del frente como el PSOE. El PP se está equivocando.

No voy a dar más nombres; solo mencionaré dos faros fundamentales para España: una es Isabel Díaz Ayuso, actual presidenta de la Comunidad de Madrid. A quien yo también critico cuando procede, es una persona con capacidad de unir a muchísima gente. Cuando yo estaba en el PP, siempre nos distinguía una sensación de distancia respecto a la gente, de pertenecer a unos pocos. Isabel, hay que reconocerlo, tiene una capacidad de sintonía con millones de madrileños y españoles; las urnas lo han evidenciado. Aunque solo sea por esto, merece un reconocimiento político y social.

La otra es Abascal que, como decía antes, es un hombre con profundas convicciones, un gran amor por España y una gran pasión por la libertad. Estas dos personas son, para mí, claves en la alternativa.

A los enemigos de España hay que derrotarlos. Hay que desalojarlos democráticamente del Gobierno.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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