
«El madridismo no necesita oportunismos ni guerras internas alimentadas desde fuera. Necesita responsabilidad, altura de miras y respeto institucional»
Señor Riquelme:
He seguido sus declaraciones sobre Real Madrid y sobre la gestión de Florentino Pérez, y aunque respeto su derecho a expresar sus opiniones, creo que también es justo poner en valor todo lo que este presidente ha dado al club.
En el madridismo siempre ha existido debate, crítica y exigencia. Forma parte de la grandeza del Real Madrid. Pero también creo que, en ocasiones, se pierde la perspectiva de lo conseguido durante estos años.
Porque más allá de errores puntuales, que seguro los ha habido, la etapa de Florentino Pérez ha sido una de las más exitosas de la historia del fútbol. Las Champions conquistadas, la estabilidad institucional y económica, la modernización del estadio y la imagen internacional del club hablan por sí solas.
Por eso, cuando escucho determinadas críticas, me surge una duda legítima: ¿tenía usted ya pensado un proyecto alternativo para el Real Madrid? Y no lo planteo como un ataque, sino como una reflexión que muchos aficionados pueden hacerse al percibir un discurso tan claramente crítico con la actual dirección del club.
Creo sinceramente que el madridismo necesita menos confrontación interna y más unidad alrededor del escudo. Se puede discrepar, proponer ideas nuevas y abrir debates sin dar la sensación de que el club vive una situación de ruptura o decadencia, porque la realidad demuestra lo contrario.
Florentino Pérez no necesita defensas ciegas, pero sí un reconocimiento justo a una trayectoria que ha marcado una época irrepetible en el Real Madrid.
Muchos aficionados, entre los que me incluyo, hemos podido criticar decisiones concretas, pero también sabemos valorar el enorme trabajo realizado y la dificultad de mantener al club en la élite mundial durante tantos años.
El Real Madrid debe seguir mirando al futuro con ambición, pero sin olvidar quién ha contribuido decisivamente a construir uno de los ciclos más exitosos de su historia.
Porque por encima de cualquier diferencia está el amor al Real Madrid y el respeto a quienes han trabajado para hacerlo aún más grande.
Y termino con una reflexión clara: es muy fácil aparecer cuando llegan las dudas o los momentos difíciles, pero mucho más complicado es sostener durante décadas el peso, la presión y la responsabilidad de dirigir el club más grande del mundo.
El madridismo no necesita oportunismos ni guerras internas alimentadas desde fuera. Necesita responsabilidad, altura de miras y respeto institucional.
Y mientras algunos hablan, Florentino Pérez seguirá siendo el presidente que ha llevado al Real Madrid a una de las etapas más gloriosas de toda su historia.

