Escribo agarrado a los libros para aprender de las palabras, sus imágenes y significado. Por Rodolfo Arévalo

La primera adaptación al cine y en imágenes de Tarzán, creado por Edgar Rice Burroughs, ha cumplido 101 años
La primera adaptación al cine y en imágenes de Tarzán, creado por Edgar Rice Burroughs, ha cumplido más de 100 años

«Contar historias es para mi una necesidad desde muy pequeño. Con cuatro años no sabía escribir, pero mi madre desde los tres me había enseñado las letras y como se combinaban»

Contar historias es para mi una necesidad desde muy pequeño. Con cuatro años no sabía escribir, pero mi madre desde los tres me había enseñado las letras y como se combinaban. Un libro, que entonces me parecía muy bonito, con dibujos de animales, fue su herramienta para enseñarme. Pero ya antes de eso yo mismo contaba historietas, expresadas como lo hace un niño pequeño. Tenía una especie de cuento que evidentemente versaba sobre mis padres y sobre mi mismo. Lo empezaba así, siempre de una manera muy visual, descriptivo “ había en el campo una casa toda iluminada, toda apagada”.

Con esto quería referirme a la imagen que aparecía en mi mente, una casa con ventanas iluminadas que estaba en medio de la noche… y luego seguía contando. Para mi aquello era muy serio. Con los años pasé de narrador a lector, a partir de los doce años, recuerdo haberme zampado todos los libros de Tarzán de los monos de Edgar Rice Burroughs.

Luego seguí con los Cinco Secretos y Los Siete secretos, más tarde con Julio Verne, Marc Twain y muchos más. Esto duró hasta los catorce años, edad a la que por distanciar mi personalidad de la de mi padre, que era un lector empedernido (tenía una biblioteca de doce mil volúmenes y se los había leído casi todos), dejé radicalmente de leer para dedicarme más a vivir, o eso le decía a él.

«Después al dictado de mi padre fui leyendo otras cosas. Recuerdo hablar con él por las noche de los más variados temas»

Durante aquella época, como estudiante, fui nefasto; pase por el bachillerato como por una nube. No fue hasta el COU donde tuve uno de los mejores profesores que se pueden tener de historia del arte, donde recuperé el gusto por leer y saber. Este nuevo yo esponja del saber me llevó a leer sobre todo ensayo y divulgación científica. Me compre toda la colección biblioteca Científica Salvat y me lo leí todo. Después al dictado de mi padre fui leyendo otras cosas. Recuerdo hablar con él por las noche de los más variados temas, sobre los que expresábamos opiniones, imagino que no siempre acertadas, pero opiniones.

Me fui haciendo un bagaje cultural bastante nutrido, a lo largo de esos años, que duraron hasta que mi padre enfermó de gravedad y ya no pudo seguir hablando conmigo. Había perdido mucha sangre y eso le hizo perder facultades mentales. Seguía siendo una persona muy culta e inteligente, pero ya no se prodigaba tanto como maestro. Tengo que reconocer que nunca he estudiado ni me ha interesado saber gramática, todo eso del morfema, el lexema y demás me entraba por un oído y me salía por el otro. No le encontraba utilidad para nada.

«No sé si el haberme criado en una familia en la que las reglas gramaticales se daban por aprendidas y se hablaba bien, influyó en que supiera expresar lo que tenía en mente»

Cuando uno habla no sabe si está hablando en pasado presente o futuro, lo hace porque es lo lógico. No sé si el haberme criado en una familia en la que las reglas gramaticales se daban por aprendidas y se hablaba bien, influyó en que supiera expresar lo que tenía en mente. Creo que no depende tanto de saber organizar las palabras, como de tener una mente estructurada correctamente, no lo sé porque yo suelo pensar en imágenes que luego traduzco a lenguaje.

Para mi las imágenes no pueden estar desligadas de una palabra o varias en concreto. Cuando veo una flor roja, con pétalos de una manera determinada pienso Rosa y ¿qué se produce antes la imagen o la palabra? Nunca lo he sabido. Creo que la imagen pero vaya usted a saber.

«Para mí lo que nos hace humanos es la capacidad de nombrar con signos las cosas que existen como imágenes dentro de nosotros»

Para mí lo que nos hace humanos es la capacidad de nombrar con signos las cosas que existen como imágenes dentro de nosotros. Eso sí que es un misterio grande entre nosotros, ¿somos seres de palabras o somos seres de imágenes? No lo sé y tampoco me interesa, lo único que me interesa es la capacidad de combinar esas imágenes del cerebro y organizarlas en signos que puedan entenderlas los demás para contar historias. No se necesita de un lenguaje demasiado estructurado y abstracto, sino uno que simplifique y ordene las palabras de manera que haga la imagen comprensible en el exterior de tu persona. A veces no es necesario ni siquiera tener la frase correctamente construida como por ejemplo: Mono coge y come plátano, las imágenes están y el que recibe las palabras solo tiene que añadir los enlaces entre ellas. El mono coge el plátano y se lo come. Esto es la manera de expresarlo, pero en el cerebro solo son imágenes.

Esto que es un tema complicado y para estudiarlo están los que se dedican a la gramática, me parece a mi algo francamente aburrido y sin mucho sentido. No digo que no sea necesario, no lo es para mí. Todo lo que sé expresar lo he aprendido de manera oral, oyendo hablar a los demás y leyendo, que es una manera callada de oír. Lo mismo me pasa cuando estudio un idioma extranjero. Aprendo mucho más oyendo hablar e intentándolo que leyendo el libro de reglas gramaticales de ese idioma. Reconozco que siempre he sido un poco ácrata con mi forma de aprender, a veces creo que soy como el personaje autodidacta de la novela La Nausea de Sartre, que agarrado a la enciclopedia iba aprendiendo palabras y significado, pero no de esa manera tan disciplinada, sino a la buena de Dios.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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