
«Lady Godiva, una mujer comprensiva, decidida y comprometida, con valentía y rebeldía silenciosa, realidad histórica y mito»
Durante la Edad Media, Inglaterra era un territorio organizado en condados (shire) y reinos independientes en los que los señores feudales ejercían un poder absoluto, tanto a nivel económico como político y social. Con la creación del Reino de Inglaterra en el siglo X, la situación cambiaría, experimentando ciertas alteraciones, que permitirían a la nobleza seguir manteniendo su autoridad, aunque con determinados acuerdos con la monarquía.
La economía se basaba en la agricultura y la ganadería, dependiendo del trabajo de los campesinos libres y de los siervos que, a cambio de protección y el uso de las tierras para sobrevivir desempeñando duros trabajos, estaban sometidos a pagar altos tributos, lo que los llevaría al límite de sus fuerzas, acarreando serios problemas de subsistencia, como el hambre, la expulsión de las tierras o deudas que los perpetuaba en su dependencia.

En este contexto se enmarca la historia de Lady Godiva, un personaje mítico en la historia medieval inglesa, que se alza como símbolo de rebeldía en favor de un bien común. Su historia ya aparece en varias fuentes históricas que recogen los hechos y los sitúan poco tiempo antes de la conquista normanda por Guillermo I el Conquistador (1028-1087) que tuvo lugar en 1066.
La primera referencia a la historia de Lady Godiva aparece en 1125 en la Gesta Pontificum Anglorum, (Hechos de los obispos de Inglaterra), escrita por William de Malmesbury (c. 1095-1143).
Aunque será en la obra Flores historiarum, escrita aproximadamente sobre 1235 por el monje benedictino Roger de Wendover (¿?-1236) donde se relatan los hechos de forma detallada.

El nombre de la dama en anglosajón era Godgifu, cuyo significado es “regalo de Dios”. Se conocerá como Lady Godiva, Lady como trato de honor y Godiva como versión latina de su nombre anglosajón. Su vida ya aparece reflejada en documentos como Liber Eliensis, donde se alaba su generosidad, sus valores humanos y su aportación a la Iglesia. Casada con Leofric, Conde de Mercia y Chester, Señor de Coventry, fue una mujer admirada por su gran belleza y, según las crónicas, profunda religiosidad, en la ciudad de Coventry, ciudad perteneciente al reino de Mercia (Midlands o Tierras Medias).
Fue la dura situación que travesaban los habitantes de Coventry, sometidos a una fuerte presión fiscal, lo que llevaría a Lady Godiva a intentar en numerosas ocasiones, convencer a su esposo para aliviar la situación que vivía la población.

El conde de Mercia, tras las continuas peticiones de su esposa le hizo la promesa de bajar los impuestos a los campesinos si ella aceptaba un reto, no ajeno al morbo, de recorrer la ciudad montada a caballo desnuda. Godiva aceptó, guiada por la compasión hacia los habitantes de Coventry, aunque lo hizo tras pedir a sus servidores que ordenaran a los habitantes de la ciudad permanecer en sus casas con las ventanas cerradas mientras ella la recorría, algo que cumplieron los vecinos ante el gesto de Lady Godiva; tan solo no fue capaz de hacerlo un sastre, que, no pudo resistirse y tras asomarse para verla quedó ciego. El personaje, resultado de las aportaciones posteriores a la historia, se le conoce como Peeping Tom, Tom “El espía”.
Tras cumplir Godiva la parte del trato con su esposo el conde, éste cumpliría su promesa aliviando a los habitantes de Coventry con el pago de impuestos y a su vez compensándolos por el abuso cometido hasta entonces, algo que queda constatado en los archivos locales del Monasterio de la ciudad.

Como ha sucedido con muchas otras historias que forman parte de nuestras tradición contada o escrita, la historia de Godiva ha influido en numerosos pintores, escultores y escritores a lo largo de los siglos. Entre ellos, quizás la imagen más conocida es la que realizó el pintor John Maler Collier (1850-1931), que, como buen exponente de la pintura prerrafaelita, estaba fascinado por estas historias el pasado.

En su obra, Collier presenta a la mujer envuelta en un aire de sensualidad y belleza, pero no exenta de su compromiso y determinación. Además de una técnica extraordinaria, la luz acentúa las formas de su cuerpo que cubre con su larga melena. El artista, muy interesado en los detalles en todas sus obras, logra mostrar la interioridad de la mujer, que, lejos de la vergüenza por hallarse desnuda, transmite el momento en el que la protagonista interioriza la acción que ha decidido llevar a cabo, teniendo en cuenta los condicionamientos sociales de la época y sacrificándose ella misma por el bien de su pueblo.

Una vez más, el arte nos revela su poder eterno, perdurando en el tiempo y llegando al alma del espectador para hacerle reflexionar sobre lo que es esencial. Porque el arte, no se comunica únicamente a través de las pinceladas, el tratamiento de la luz o la composición, sino, sobre todo, a través de la esencia humana. Es ahí donde reside su verdadera fuerza; una fuerza que trasciende lo puramente estético, convirtiéndose en un profundo diálogo entre el artista, la obra y quién la contempla.

Se han realizado muchas interpretaciones sobre la historia de Lady Godiva, tanto en arte como en literatura; quizás otra de las más representativas es la realizada por el pintor Jules Joseph Lefebvre (1836-1911), magnífico pintor de desnudos femeninos, que destaca la figura a caballo de Godiva con un fuerte impacto de luz.
En escultura, quizás la imagen más conocida es la realizada por el escultor John Thomas (1813-1862) que muestra a Godiva tras ser observada por el sastre “vouyeaur”. La actitud de ella es completamente diferente a la que presenta Collier en su obra. Thomas logra plasmar la tensión del momento, no solo en la expresión y postura de la mujer, también en las riendas, la cabeza del caballo o la posición de sus patas.

En el campo de la literatura diversos autores han abordado el tema desde distintas perspectivas, desde la alabanza hasta la ironía, el humor o la crítica. Las siete Lady Godivas del escritor y caricaturista estadounidense Theodor Seuss Geisel (1901-1991), que aborda el tema en forma humorística o el poema Godiva de Alfred Tennyson (1809-1892) que lo plantea desde el más profundo respeto y una noble admiración, son claros ejemplos de ello.

La ciudad de Coventry se siente profundamente ligada a la figura de Lady Godiva. Cada año se celebra una procesión en su memoria y en toda la ciudad hay alusiones a su figura, como el reloj mecánico con figuras de madera tallada en Broadgate House junto a una escultura ecuestre en su memoria. Ha inspirado canciones como, entre otras, la icónica del magnífico grupo Queen, Don´t stop me now, en la que se toma la figura de Godiva como referencia de a quién con decisión, nadie lo puede parar.
Los exquisitos bombones belgas que llevan su nombre, creados en 1926 por Joseph Pierre Draps, que comenzó a hacerlos en su propia casa de Bruselas, Godiva chocolatier, han sido durante décadas emblema de nuestra identidad europea y refinamiento cultural. Hoy ven su herencia diluida bajo la propiedad de un holding turco, símbolo de la pérdida progresiva de los valores y tradiciones que forjaron nuestro carácter continental.

Lady Godiva, una mujer comprensiva, decidida y comprometida, con valentía y rebeldía silenciosa, realidad histórica y mito. Historias como la que protagonizó nos recuerdan que nuestra cultura se construyó, no solo con guerras y leyes, sino también con actos de conciencia que dieron forma a lo que somos. Merece la pena protegerla.
Málaga, 2026


Enhorabuena Susana. Me ha encantado y que bueno que ayudes no sólo a mantener viva la historia, si no a entender que ha habido personas que se han sacrificado por el bien común, ahora que vivimos tiempos en los que predomina lo individual, y que la mayor compañía que tienen nuestros jóvenes, es la de la pantalla de su móvil. Un placer compartir publicación, y además cultural también, este domingo contigo.