Una pluma calla y una obra es para siempre. Por Antonio Ramírez

Una pluma calla y una obra es para siempre: La playa de los ahogados

“Descanse en paz Domingo Villar, muda su pluma, permanece su obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española”

Domingo Villar dejaba al panorama literario y, sobre todo, a sus muchos lectores, algo huérfanos. En silencio, con la discreción que le caracterizaba en su transcurrir, legaba una obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española. Definió paisajes de la costa, los misterios de ella; la ideosincrasia de los hombres de mar y su celoso mundo de introspección, recelo y desconfianza, también la fatalidad.

La playa de los ahogados” es un buen testimonio de todo ello, con una trama ligera pero profunda, nos traslada a la costa gallega, tan preñada de historias, naufragios, afrentas pero también singular belleza. Sus historias, las de Villar, fueron muy premiadas, pero más que nada, seguidas por un gran público que sabe apreciar lo que hace con pasión, conocimiento y entrega al bien de la lectura.

Este escritor ha dejado huella indeleble en quienes le trataron, por su sencillez y paso ligero por la vida y que supo tratar a ese dificil género, como es el negro, con confianza y solvencia si abandonar nunca el cuidado de los elementos que definen a la escritura, de la mejor escritura. Descanse en paz, muda su pluma, permanece su obra.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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