
«Descanse en paz Domingo Villar, muda su pluma, permanece su obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española»
Domingo Villar dejaba al panorama literario y, sobre todo, a sus muchos lectores, algo huérfanos. En silencio, con la discreción que le caracterizaba en su transcurrir, legaba una obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española. Definió paisajes de la costa, los misterios de ella; la ideosincrasia de los hombres de mar y su celoso mundo de introspección, recelo y desconfianza, también la fatalidad.
«La playa de los ahogados» es un buen testimonio de todo ello, con una trama ligera pero profunda, nos traslada a la costa gallega, tan preñada de historias, naufragios, afrentas pero también singular belleza. Sus historias, las de Villar, fueron muy premiadas, pero más que nada, seguidas por un gran público que sabe apreciar lo que hace con pasión, conocimiento y entrega al bien de la lectura.
Este escritor ha dejado huella indeleble en quienes le trataron, por su sencillez y paso ligero por la vida y que supo tratar a ese dificil género, como es el negro, con confianza y solvencia si abandonar nunca el cuidado de los elementos que definen a la escritura, de la mejor escritura. Descanse en paz, muda su pluma, permanece su obra.

