La falsedad británica del descubrimiento de Hawái. Por José Crespo

La falsedad británica del descubrimiento de Hawái.

No es la primera vez que escribo sobre este más que interesante asunto. Materia relacionada con Españoles Olvidados que debemos tener siempre muy presente. Ya en 2015 escribí sobre el mito anglosajón del descubrimiento de las islas Hawái.

«La relación entre las islas La Farfana y los Volcanes con Hawái pertenece a la historia de la cartografía y las exploraciones españolas del siglo XVI»

Debemos remitirnos a los mapas históricos donde se refleja la toponimia hispánica.

En el siglo XVI, durante la época de las exploraciones del Océano Pacífico, los marinos y cartógrafos españoles documentaron y bautizaron un grupo de islas en las latitudes donde hoy se encuentra el archipiélago hawaiano.

En antiguos mapas y derroteros, como el mapa de Sancho Gutiérrez (1551) o el del célebre cartógrafo Abraham Ortelius (1587), estas islas aparecían registradas con nombres en español.

Entre estos nombres destacaban «La Farfana» y «Los Volcanes«, así como Desgraciada, Vecina y Los Monges, precisamente porque su costa estaba poblada de focas de esa especie. Reiteradamente he identificado este grupo de islas como el actual archipiélago de Hawái, relacionando «Los Volcanes» con el Mauna Loa y Kīlauea, y «La Farfana» con una de las islas vecinas.

Resulta más que probable que fueron navegantes españoles quienes primero avistaron las islas Hawái, basta con fijarnos un poco en el relato y secuencia histórica.

Hay evidencias y testimonios cartográficos fechados entre los años 1551 y 1559 que representan en el espacio físico ocupado por las actuales islas Hawái a un conjunto insular denominado como de los Monges. Estas islas aparecen rotuladas con denominaciones españolas desde esas fechas.

En el siglo XVIII, el español González Cabrera, piloto mayor de la Carrera de Filipinas, ubicaba el archipiélago de los Monges en la misma latitud que las Hawái.

El marino José González Cabrera Bueno (Tenerife 1670-1733) fue uno de los marinos más destacados de la época, conocido por ocupar el cargo de Piloto Mayor de la Carrera de Filipinas. Su legado y su relación con la navegación histórica se resumen en que destacó en la «Carrera de Indias oriental», realizando múltiples viajes por los mares de Asia y Oceanía.

Como marino intervino en primera línea defendiendo estas aguas de filibusteros y enemigos de España. Su obra culmen es la titulada Navegación Especulativa y Práctica (1734), que fue publicada en Manila siendo uno de los manuales de náutica y cosmografía más importantes del siglo XVIII y que por supuesto sería aprovechado por los ingleses. Este texto recopilaba siglos de conocimientos prácticos de navegación y de cartografía, incluyendo tablas de declinación solar, cálculos de rumbos y la explicación detallada de los instrumentos de la época.

Navegación Especulativa y Práctica

Su obra se convirtió en el manual de referencia indiscutible para trazar las rutas del Galeón de Manila. Históricamente, sus descripciones fueron tan precisas que sirvieron décadas después a exploradores y misioneros como Fray Junípero Serra para identificar y establecer puertos y las correspondientes en las costas de California, como San Diego y San Francisco.

Cabe decir que el trazado de la isla San Francisco, hoy renombrada Wake, y el archipiélago de las Marquesas es posterior al de las primeras cartas en que aparecen los Monges.

Es fácilmente deducible la certeza de que fueron españoles los primeros europeos en avistar y pisar el suelo hawaiano, y que allí dejaron más que posibles restos materiales, incluidas prendas y elementos metálicos, identificados como de origen y uso español. Lo que resulta probado es que por aquellas latitudes y a lo largo del siglo XVI surcaron el océano naves españolas en expediciones no siempre afortunadas para sus decididos y arriesgados navegantes.

Así tenemos la carabela San Lesmes, de la más que desastrosa expedición de García Jofre de Loaísa, que desapareció en junio de 1526. La nao Santiago, mandada por Álvaro de Saavedra Cerón, enviado por Cortés a las Molucas y protagonista de los fracasados segundo y tercer intento de regreso a Nueva España, se extravió en diciembre de 1527 junto con el bergantín Espíritu Santo. La nao San Marcos, capitaneada por Diego Hurtado de Mendoza, despachada por Hernán Cortés desde Acapulco en mayo de 1532, de la que nunca se recibieron noticias. Las naos Santo Tomás y Santa Águeda, componentes de la flotilla que zarpó de Acapulco rumbo a Culiacán al mando de Francisco de Ulloa, desaparecieron entre 1539 y 1540. La nao Santa Isabel, de la armada de Álvaro de Mendaña, que se dio por perdida en septiembre de 1595, y la fragata Santa Catalina, también perdida en diciembre de ese año.

La expedición documentada que navegó más cerca de las islas Hawái fue la de Álvaro de Mendaña en octubre de 1568, en la que iban embarcados con él los reputados Pedro Sarmiento de Gamboa y el piloto mayor Hernán Gallego.

Otros documentos más antiguos indican que el descubridor de las islas Hawái fue el experimentado marino Juan Gaitán o Gaetano, en 1542, integrante de la expedición de Ruy López de Villalobos que partió del puerto novohispano de Navidad, con destino a la Especiería. Las nombró con el nombre de islas Mesa porque la forma del volcán Mauna Loa en la llamada isla Hawái semeja una mesa al ser avistado en la lejanía.

Juan Oyarzábal en su obra Descubrimientos Oceánicos (1940) sostiene que el descubrimiento de las islas Hawái corresponde a Ruy López de Villalobos, que las bautizó con el nombre de islas del Coral y a una de ellas con el nombre de San Esteban.

No podemos olvidar la hipótesis más que plausible sobre el avistamiento de las islas Hawái por parte de Bernardo de la Torre, miembro de la expedición de Villalobos y protagonista del quinto intento de regreso desde las Molucas a Nueva España en octubre de 1543, con sus pilotos Gaspar Rico y Alonso Fernández Tarifeño. Al intentar sin éxito la ruta desde las islas Molucas a Nueva España, navegó a la vista de las islas de los Monges (Hawái). De ahí que las cartas náuticas registrasen la existencia de los Monges los años 50 y 60 del siglo XVI.

En la mayor parte de las cartas de los siglos XVI, XVII y XVIII, figuran dibujadas islas, que a día de hoy podemos poner en correspondencia con el archipiélago de Hawái, cuyas denominaciones son españolas. De Sureste a Noroeste tenemos las islas Desgraciada, Vecina (Vezina), Monjes (Monges), Mira, Ulloa, Desierta (Lanieta o Lanjeta), Farfana (La Farfana) y Volcanes de fuego (Bolcanes).

La correspondencia de las islas por grupos es: Volcanes-Farfana y Monges-Vecina-Desgraciada (grupo denominado Mesa); situados ambos por encima de la latitud de 20º Norte.

Respecto a los topónimos, parece ser que el de Mira sustituyó al de Vecina, y que a su vez el de Mira, la isla más meridional del conjunto, se trocó en Mesa.

Toda la extensa documentación cartográfica y bibliográfica sobre navegación fue saqueada por los británicos durante la toma de Manila entre 1762 y 1764, en la Guerra de los Siete Años. En ese período se procedió a la apropiación de mapas y documentos náuticos españoles bajo la dirección del geógrafo escocés Alexander Dalrymple que recopiló y estudió estos archivos, poniéndolos en manos del almirantazgo y ofreciéndose para su uso y gestión, pero fueron utilizados posteriormente para trazar rutas y fundamentar las expediciones de James Cook en el océano Pacífico y sus «descubrimientos».

Igualmente podemos tratar el asunto del descubrimiento de Australia. No podemos dejar de lado las figuras de Álvaro de Mendaña, Pedro Fernández de Quirós y de Luis Báez de Torres.

Cuando a los niños ingleses les enseñan en el colegio que el primer capitán en dar la vuelta al mundo fue Drake, pasan por alto que ese éxito lo consiguió con la ayuda de dos pilotos prisioneros, españoles olvidados, Alonso Sánchez Cordero y Martín de Aguirre.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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