
«Cuando un gobierno soberano no puede acabar con el narcotráfico, es porque el narcotráfico está sentado en el consejo de ministros»
Cuando un gobierno soberano no puede acabar con el narcotráfico, es porque el narcotráfico está sentado en el consejo de ministros. Lo dijo Bukele, en España se lo he oído a Marcos de Quinto, y no puedo estar más de acuerdo con ambos.
Añado. El narcotráfico de drogas es el último estandarte al que las dictaduras de izquierdas se aferran, lo cual no es extraño, basta con ver cómo se financian esas dictaduras, y otras en ciernes. También puede decirse sin temor a equivocarse que en la Pasarela Delito los únicos que en la actualidad desfilan por ella son destacados comisionistas, magníficos ladrones, excelentísimos puteros, y un sinfín de progresistas de cuello blanco. La verdad es terca, sobre todo cuando la Ley hace acto de presencia para hacer que los corruptos paguen por lo que siguen cometiendo.
Acabamos de saber que una flota de seiscientas narcolanchas trae toneladas de droga desde Marruecos, escoltadas por sicarios armados hasta los dientes con armas de guerra, mientras el gobierno no permite que nuestros agentes puedan enfrentarse a ellos, ni hacer uso de sus escasos medios, una pistola y su defensa personal. Las protestas de los FCSE no lo hacen solo por falta de medios, lo hacen también por salvar sus vidas.
Desmantelar una unidad especializada como lo era OCONSUR, cuyas actuaciones se contaban por éxitos ¿También fue por casualidad? O tal vez otra imposición de los que inundan España con sus mafias y sus drogas, es decir Marruecos y sus bandas de narcos al servicio de su sórdido mandamás.
El narcotráfico marroquí representa el 27% de su PIB, un chorro de millones a repartir entre sicarios, y los que protegen su siniestra actividad. Esta peste se ha expandido por todo el sur de España, donde actúa con total impunidad, pensar que España se convierta en el Méjico del sur de Europa, empieza a ser una cruda realidad.
Deducir que este gobierno consiente con repugnante asiduidad que hechos como los de Huelva o Barbate vuelvan a ocurrir, es tan obvio como denominar banda a este gobierno de incapaces. Por sus hechos les reconoceréis, por sus carencias les definiréis, por sus traiciones les señalaréis.
Mientras todo lo anterior sucede cada vez más a menudo, la seguridad y el orden en nuestras calles languidece, a golpe de decreto gubernamental. La agenda nacional del autócrata se la lleva un experto en TikTok, la del parlamento un bocazas profesional, la del partido un esclavo, la de Moncloa, que más nos da.
Mientras tanto Moreno Bonilla pretende emular a María Guardiola, ninguneando los votos de VOX, además de exigir que lo dejen gobernar solo. Tres premisas:
Primera. La ciudadanía andaluza ha hablado alto y claro, y su voz es el resultado que han dado las urnas.
Segunda. Bonilla no puede pretender que VOX le apoye, a cambio de nada.
Y tercera. Si a Bonilla no le gustan las dos primeras, le sugiero que vaya convocando nuevas elecciones.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!!
