Conversaciones en el andamio. El PSOE está herido de muerte. Por Francisco Gómez Valencia

El PSOE está herido de muerte.

«Madre del amor hermoso como anda el patio en el PSOE y cuanto daño nos está haciendo al conjunto de los españoles (incluidos los que viven de él)»

Arrancaba la mañana con un tuit del ínclito José Borrell en el que decía textualmente que La izquierda tiene en su ADN el rechazo de los nacionalismos que dividen a los trabajadores. Un gobierno dependiente de una confederación de “izquierdas soberanistas” sería catastrófico, la rendición del progresismo ante el populismo nacionalista y la fragmentación de España”. La idea o intención sibilina aunque parezca increíble a estas alturas del sanchismo por lo que sea resuena hasta aquí arriba, así que  podemos asegurar que es cierto que se esté comentando por los corrillos. Algunos socialistas buenos como los kinder bueno, piensan que Sánchez cree que a falta de chicha comunista de espíritu nacional antinacional —por supuesto—, ¿por qué no sustituirlos por los comunistas nacionalistas, es decir los independentistas y los regionalistas? Total, al final los restos de Sumar formados por Más Madrid, IU y los Comunes catalanes ya están amortizados y llegado el momento junto a lo que quede de Podemos más los que abandonarán el barco de Yolanda Díaz en las próximas elecciones, en un momento de arrebato antifascista terminarán sumando en el Congreso en base a lo que dicte el PSOE por muy disminuido o menoscabado que quede en lo que resta de legislatura.

Así dicho en crudo la táctica desde el punto de vista sanchista no parece una mala idea a corto plazo (como de costumbre) teniendo en cuenta que el partido le importa una higa ahora bien, ¿para qué votar al PSOE si el verdadero sentimiento de los comunistas a nivel nacional como se está comprobando elección tras elección es una ruina, y lo que parte la pana es el sentimiento nacionalista y por lo tanto no federalista? La falta de arraigo nacional está destrozando al PSOE además de los casos de corrupción aunque estos en menor medida dado el carácter clientelar del partido y la escasa moralidad de sus adeptos, sin embargo la sola idea de plegarse ante los particularismos regionales, a una buena parte del electorado socialista españolazo (si es que queda aún algo) no parece gustarle demasiado, y sí, aún creemos que existe pues hoy son legión dentro del abstencionismo del mismo modo que habitualmente sucede en la derecha.

El pirómano

Intervenciones del presidente como la de ayer jueves presentando la campaña de lucha contra incendios forestales 2026, cuando ya vimos en la campaña anterior como se hizo política con los incendios contra las comunidades del PP, clama al cielo, pero la del miércoles destacando una surrealista apuesta por ser un referente europeo del sector espacial en el Congreso del Espacio, anunciado que se lanzará un Programa Especial de Modernización que nos dotará de capacidades satelitales propias, deja helados a propios y a extraños teniendo en cuenta el complicadísimo panorama judicial que asola al presidente, a su entorno familiar, a su partido y a su gobierno. 

Ya no son pocos los que cuestionan si ante los escándalos es más normal hacerse el loco restando importancia a los que está sucediendo en comparación al flipante momento en que se conoció la imputación de Begoña, la cual provocó una supuesta crisis institucional de poder agravada más aún cuando el felón se cogió una baja psicológica encubierta de cinco días para reflexionar y ya de paso, comprobar cuáles eran sus apoyos dentro de su propia organización hoy absolutamente maniatada desde Moncloa.

El corrupto.

Y claro, como decíamos al principio, lees al ínclito Borrell tratando de descubrir las intenciones de Sánchez y te tienes que descojonar. El menda les habla a los suyos sobre la táctica”como si estuviera descubriendo América en vez de reconocer que semejante aberración ya se produjo justo antes de los acuerdos de investidura, es decir en la moción de censura contra M. Rajoy. ¡Ay Borrell, Borrell! ¿Es que no hay vida en esas cabecitas? ¿Acaso ya no queda ni una sola neurona a salvo fruto de la metástasis del sanchismo? Hoy en este país es imposible estar a salvo de tanto necio. Escuchas a quienes creen estar libres de semejante virus como se cree el mismo Borrell y genera risotadas multidisciplinares porque, ¿esto lo pensaba antes o después de aquella famosa manifestación por la unidad de España, en la que en la Plaza de Cataluña se desgañitaba desde el púlpito clamando por la defensa de las Españas contra los golpistas? ¿Estaba engañando a los catalanes y españoles que asistieron y atendieron ilusionados a la misma? ¿Quizá defendía la unidad de la Nación de naciones, antes de ser ministro de Sánchez, o después? ¿A lo mejor lo seguía pensando antes, mientras o después de haber sido el responsable de exterior en la UE? 

Madre del amor hermoso como anda el patio en el PSOE y cuanto daño nos está haciendo al conjunto de los españoles (incluidos los que viven de él). Se necesitarán varias décadas y algunas generaciones para reponernos y llegados a este punto, nos preguntamos muy seriamente si seremos capaces de hacerlo y no volver a caer en manos de las izquierdas.

Feliz día de Santa Rita.

Españazuela a 22 de mayo de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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