
«El gobierno del autócrata, a lo único que se ha dedicado desde que asumió el poder, es a beneficiar a las capas más siniestras de la delincuencia criminal organizada»
La izquierda extrema social comunista, y la chusma en que se apoya, acaban de celebrar su primer año triunfal sumergidos hasta las cejas, en múltiples casos de corrupción y estrepitosos fracasos. Lucky Luciano hubiese palidecido de envidia, si hubiese visto como sus métodos estaban equivocados. Entre ser y querer ser, hay una gran diferencia.
Una dictadura representa un sistema de gobierno autocrático, en el que el poder se concentra en manos de un único grupo selecto de individuos, que actúan con restricciones mínimas o nulas tanto en la justicia, como en los diversos órganos institucionales parlamentarios y públicos, con escasa o nula tolerancia hacia el pluralismo político y la libertad de prensa ¿Les suena?
Un dictador suele ser un ser despótico, tiránico, absolutista, avasallador, dominante, engreído, chulesco, ordenancista, abusivo y embustero, que trata con dureza y extrema intolerancia a los adversarios políticos. Siendo el peor de todos ellos el que logra el poder, desde la democracia ¿Les suena?
No es demócrata el que dice representarla, si no el que hace uso de ella para amparar y proteger el derecho a discrepar de aquel que en ese momento es oposición. Así debería ser, pero al parecer para algunos, no es grotesco ni ofensivo hablar de libertad y tolerancia, cuando el credo que defienden quedó, gracias a sus actos, obsoleto y derrotado, el 1 de abril del año 1939.
Acudir por enésima vez a la tan socorrida frase “por sus obras le conoceréis”, es tan ajustado a la realidad como aquella obra escrita por William Humphrey cuyo título fue llevado al cine con el título, “Con él llegó el escándalo”, ¿Lo captan?
El gobierno del autócrata, a lo único que se ha dedicado en cuerpo y mente desde que asumió el poder, es a beneficiar a las capas más siniestras de la delincuencia criminal organizada. Desde los criminales nazionalistas vascos, ETA. Pasando por los ladronazos de su mismo partido, el PSOE. Siguiendo por el golpismo supremacista catalán, ERC y los herederos de otro gran ladrón, Pujol. Y terminando por su entorno más cercano y familiar. Grandes logros para alguien tan mínimo, teniendo en cuenta que con tan mínima moral pueda llegarse a tan grande magistratura.
El estadista también benefició a la clase más progresista del mundo carcelario, como son los violadores, pederastas y pedófilos, beneficiarios de una de las más repugnantes leyes legisladas por el sanchismo bolivariano. El que sepa de algún otro logro por parte del gobierno sanchista, que lo una a la anterior lista, o calle para siempre.
También resulta altamente preocupante que miembros destacados de las FCSE, estén detenidos por corrupción, sin que su máximo mando político tenga la decencia de tragarse sus palabras. Rara coincidencia, siempre que ocurren estos casos, el PSOE es el que gobierna.
Los escándalos y embustes de Sánchez se cuentan por cientos o incluso por miles, sin que este deleznable y repugnante sujeto haya sentido el más mínimo rubor a la hora de perpetrarlos. Van aumentando poco a poco los que se atreven a decir en público, lo que murmuran en privado, el resto seguirá votando peste y barro, hasta caer de bruces en su propia decrepitud moral.
Largo camino el de estos arrogantes miserables, desde el robo compulsivo durante la Guerra Civil española, hasta el latrocinio organizado de los bienes públicos, desde el poder omnímodo otorgado por los propios saqueados. Robos que en algunos casos ya han sido juzgados y sentenciados, y cuyas penas jamás se cumplirán, a mayor gloria de su máximo benefactor.
Y qué decir del abracadabrante caso de la catedrática postiza, cuyo final promete grandes titulares en la prensa libre, la otra, la lanar, tendrá que seguir abrazándose a la penúltima gilipollez de los saltimbanquis del PP.
La vida política española es tan sinsentido, que hasta las putas más recalcitrantes reconocen que perder el virgo en un retrete, imprime carácter progresista.
Como van a explicar a la justicia que mientras los españoles morían a diario por miles, parte del gobierno sanchista se dedicaba a amasar grandes fortunas, comprando por diez veces más de su valor, mascarillas, y equipos sanitarios para no ser contagiados por el Covid-19. A más, las maniobras intra muros del poder, en el que unos pocos se enriquecían a cuenta del dinero de todos.
Grandes comisiones para tan minúsculos personajillos, preguntarse como cargaban los fajos de 500 en su conciencia es lo que el tal Ferreras debería preguntarse en su dacha televisiva, pero no nos caerá esa breva, del alcornoque en el que estamos cobijados.
El penúltimo caso de impostura moral, ética y política, ha sido el de las trágicas inundaciones ocurridas en gran parte de la región valenciana. Sus palabras podrían servir como resumen de lo que va a ser su etapa como presidente del gobierno de España “Si necesitáis algo, me lo pedís”.
Esta frase, junto a su cruel significado, deberían ponerla a modo de epitafio en la lápida que algún día cubrirá sus despojos. Pero para entonces, esas palabras le servirán para lo mismo que hoy día puedan servirle, para odiarle un poco más.
