Conversaciones en el andamio. León el disidente. Por Francisco Gómez Valencia

León el disidente

A mí que el papa chapurree en catalán me parece bien. Es como echar un puño más de arroz a la paella por si acaso. 

Lo que me parece lamentablemente muy español es sacar de contexto el histórico discurso del Santo Padre en el Congreso. Sin paños calientes: es que el cura hizo de cura mire usted o, ¿acaso es la primera vez que alguien ha visto a uno de los de ese gremio regañar?

Cuando yo me confesaba (antes de hacer la primera comunión), como no sabía nada de la vida me inventaba los pecados para salir del paso y el viejo y barbudo franciscano que me tocó en suerte después del trance me daba una suave colleja y se reía. En el Congreso ciertamente resonaban las collejas y las hostias caían como panes pero, ¿qué pretendía nuestra casta acomodada al invitarle? 

Que cada partido saliera contento significa que a ninguno le gustó, lo cual a nosotros nos encanta. ¡Qué mejor disidente que el mismísimo papa!

Se le ha criticado porque pese a haber sido invitado a la cámara baja como Jefe de Estado, el pater se presentó a sí mismo como CEO de la Iglesia católica. A partir de ahí don Roberto abrió el melón y empezó a desgranar la cuestión para disgusto de todos los cuales con cara de circunstancia permanecían…, ¡tan rígidos! Que cualquiera diría que no venían sodomizados ya de casa.

No vamos a entrar a valorar las diferentes cávalas santorales a favor o en contra de los diversos imbéciles de uno u otro signo pues sinceramente, nos da tanta pereza reinterpretarlos… . Todos demuestran ser tan insignificantes frente a la verdad que ni nos renta (parafraseando al “one”). Solo diremos una cosa —o mejor dicho solo criticaremos una cuestión—, cuando el papa defiende sus posicionamientos y estos contradicen derechos fundamentales en España, el Jefe de los curas tiene nuestra bendición. Y la tiene porque muchos de esos derechos apestan y como apestan, qué mejor que decirlo y si quien lo dice además es un señor al que andan peloteando desde antes de llegar básicamente por el que dirán, si no les gusta que se jodan. 

El «One»

Estos días diferentes políticos del montón y con carguito han salido a reconocer que esto o aquello no le ha hecho la más mínima gracia viniendo por boca del mismísimo papa pero, es que es lo que hay o de lo contrario agárrate los machos porque con la Iglesia hemos topado. 

Desde aquí arriba hemos reconocido por las redes que desde su paso por Madrid además de reconocidos “isabelinos florentinistas” ahora también somos “leoninos”, pues sus discursos demuestran que el tío controla un huevo, que no da puntada sin hilo, que además es del Madrid, que hace bien su trabajo, que le mola la Escuela de Salamanca, y por supuesto reconoce y rinde pleitesía a la herencia de los Reyes Católicos (a los cuales recordarán que mencionamos el pasado lunes antes de escucharle, pues aquí arriba también pecamos de no dar puntadas sin hilo).

El Papa está en España y por lo tanto es de rigor que lo celebremos sin quitarle un ojo a la corrupción del PSOE y del Gobierno el cuál anda ya de perfil y reculando en tablas. Los ministros lo que más desearían en este mundo es no conocerse. Los directores generales y demás presidentes de empresas públicas que por lo que fuere hicieron caso a Santos Cerdán y por lo tanto a Leire, cagan líquido desde hace bastantes meses. Los cargos del PSOE que asistieron a reuniones de relleno, de esas que en tu vida te imaginas que te costará tu futuro y el de tu familia, no pegan ojo pues saben la que se les viene encima y mientras tanto: nuestro felón ya cuenta por millones los votos de argentinos cabreados con Milei, que si se acuerdan igual hasta no votarán pues acudir a su llamado les hace ser del género herbívoro y esto no va de berreas.

Las cositas de Leire.

Jamás hemos visto a un chino o a un hispanoamericano votando (las cosas como son), y mira que aquí arriba somos de diferentes pelajes. Los intereses de estas personas van por otros derroteros y la experiencia que es la madre de la ciencia, nos provoca la sensación de que la izquierda en esto se está equivocando. 

Los tataranietos quieren la ciudadanía española por lo que pueda pasar allende los mares pues ellos son tercer mundo. Solo se salva Brasil y no es de los nuestros y si miembro del grupo BRICS, pues México está en capilla (grupo MINT), y Colombia ni les cuento (grupo CIVETS), así que no nos extraña que el PSOE haya enviado a la Argentina y a Uruguay al baboso de Paco Salazar a ver si es capaz de comprar algunos cientos de votos aunque eso, nada tiene que ver con la visita del Santo padre y lo que de bueno para el espíritu de la gente en general y de malo (al no blanquear la miseria moral) para nuestra clase política. 

Bueno sí, una cosa tiene que ver: las leyes aunque hayan sido aprobadas por una mayoría suficiente si son fruto de un movimiento o ejercicio coyuntural y / o circunstancial, son absolutamente reprobables pues han sido elaboradas desde un legislativo acristiano, pre-moral, y carente de respaldo social, pues su basura no resuelve necesidades sociales, y mucho menos son verdaderas demandas (según los cafres que defienden la justicia social), sino que son simples gestos o tics autoritarios. ¿Y cuántos van ya? Pues eso, que alcemos la mirada a ver si somos capaces de ver más allá de lo que la vista miope nos permite.

Feliz día de San Mauricio.

Españazuela a 10 de junio de 2026

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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