¡MUY BUENOS DÍAS!
Amanece temprano y puedo ver tras la cortina unos destellos de luz, siendo aquél reflejo del sol que me indica… Mila, ponte a hacer el saludo de los «muy buenos días«.
Hoy jueves, os presento la obra de una artista que dentro de lo que ella dice que es abstracto, se deja llevar más por el impresionismo y por eso, me encanta.
Ya sabréis que el estilo de lo abstracto no me gusta, por lo que salvo en contadas ocasiones y debido a que me ha podido hechizar alguna obra en concreto, no lo veréis por aquí, cosa que aunque me pudiera producir cierto malestar, soy fiel a mis gustos y de otra forma, no habría letras, ya que tampoco existiría motivación para hacerlas.
Lorena Christie. Belfas – Irlanda del Norte -, 1967. Pintora autodidacta. Espátula, pinceles. Óleo. Sus obras se venden por todo el mundo. Como anécdota os contaré que hasta el rey Carlos III de Inglaterra, ha adquirido alguna obra de ella – bien podía haberle pintado ella su retrato, en vez de Jonathan Yeo, «el famoso cuadro rojo» alegóricamente hablando, es tétrico y repulsivo, a mi poco entender.

«Una lágrima de plata»
Con la mirada perdida en el océano,
un mar de chapoteo constante
colores primaverales casi veraniegos,
blanco su vestido, recogido el pelo
ante una brisa que empuja un aire parejo,
cuyas flores perfumadas son esencia
de azahar y jazmín, entre aquellos perros.
Ella, siendo promesa de aquello
que busca tan sólo el rincón oculto
de satisfacer la caricia de los egos
no se resistió, dejó de lado la nada
que rondaba taciturna y al acecho.
Un veintinueve de mayo, manuscrito en su pecho
una lágrima de plata se clavó en la carne viva
la que duele en los adentros, ¡si señor!, era su alma
de la amante a la espera del amado compañero.
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Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un fantástico jueves. Os dejo una reflexión: el amor deja una esencia cuyo valor no comprendemos.
MMB

