¿Emergencia climática o emergencia política? Por Antonio de la Torre

¿Emergencia climática o emergencia política? Ilustración El Gorrión

«No es la emergencia climática la que mata sino la emergencia política que padecemos»

Desde que empezó esta nueva ola de incendios en las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, a las que se ha unido también Castellón, parece que alguno de ellos provocado, accidentalmente o no, se ha vuelto a poner de manifiesto la desastrosa ocurrencia que fue el Estado de las autonomías y, sobre todo, su pésima evolución en estos casi cincuenta años y la mala política de transferencias de competencias. Algo que se hace patente especialmente en las desgracias y que ya pudimos comprobar cuando ocurrió la DANA en Valencia en octubre de 2024. Con la desgracia empieza el rebote de responsabilidades, especialmente notable en los últimos años, desde que accedió al poder un gobierno de ultraizquierda cuyo principal objetivo fue levantar muros y dividir, y el color político de las autonomías afectadas es distinto. Menos mal que una de esas comunidades afectadas ha sido Madrid y su eficaz presidente, Isabel Díaz Ayuso, no tardó en pedir que se considerasen los incendios emergencia nacional al afectar a tres comunidades, a lo que, un día después, el gobierno, a través del ministerio del Interior, no tuvo más remedio que acceder. 

Esa petición de la presidente madrileña dio lugar al habitual exabrupto, perfectamente calculado, del de siempre, el incontinente ministro de Transportes, Óscar Puente, que parece que está en el gobierno para eso y, en lugar de mantener carreteras y vías férreas, se fue a su red X para atacar a la presidente madrileña: «Tenemos todos claro que la UME es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Ellos reducen impuestos a los ricos, jibarizan los servicios públicos y luego le piden al gobierno que les resuelva la papeleta». Afortunadamente, la interpelada fue más inteligente y en lugar de enfrascarse en la pelea se centró en lo importante: “¿La prioridad qué es?, salvar vidas, ponernos manos a la obra y dejarnos de estupideces. Salvar vidas, salvar casas, salvar las historias, las propiedades de miles de familias que están viviendo una catástrofe de esta magnitud. Entonces, el primer mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente, allá él”. Un pequeño recadito que como era previsible tuvo su réplica no contestada y ahí se acabó el posible rifirrafe por el momento  

Y el otro de siempre, el que mueve los hilos de sus marionetas del Loro Park sincronizado, es decir, Fray Perico Felónez Falconeti cum Fraude, aprovechó la ocasión para repetir su mantra: “Ese deber tenemos que trasladarlo, materializarlo en un gran pacto de Estado frente a la emergencia climática”. Y lo volvía a repetir después de los abucheos en Castellón: “Tenemos que hacer caso a la ciencia, tenemos también que articular un gran acuerdo de país, un pacto de Estado vinculado con la emergencia climática, porque tenemos que estar en la prevención”, mientras una palmera asentía detrás con la cabeza. Pero pese a repetirlo tanto, a nuestro personaje se le escapa un pequeño detalle, y es que para para que haya “pacto de Estado”, hay que empezar por que haya Estado y no una especie de república bananera de miniestadillos, algunos de los cuales van, o quieren ir, por libre. Nuestro Estado hoy está bajo mínimos, porque ni el que lo preside ni el que lo “gobierna” parece que se tomen muy en serio sus responsabilidades y el bien común. Eso sí, uno con aplausos, porque es el lado amable, y otro con abucheos por donde pasa, porque no lo aguanta ya ni buena parte de los suyos, pero los dos sin eficacia, que es lo que se les pediría. 

Mejor prevenir

La última ocurrencia del presimiente ha sido presentar la Red de Refugios climáticos en la que anunciaba que “Siguiendo, por cierto, del pacto de Estado frente a la emergencia climática, llevaremos al consejo de ministros la creación de ese panel científico de acción )más asesores enchufados) frente a la emergencia climática. Órgano asesor formado por algunos de los mejores investigadores y las mejoras, las mejores (corrigió), investigadoras en nuestro país”Su afán por utilizar siempre el lenguaje inclusivo le jugó una mala pasada. Lo mismo que cuando se refirió a las víctimas de los incendios, como no se atrevió a decir “víctimos y víctimas”, dijo “…las víctimas, ellos y ellas…”

Por mucho que el presimiente y sus acólitos, de manera significativa su vicepresidente tercera y ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (¿cómo se coordinarán esas dos competencias?), Sara Aagesen, afirmen y repitan que “La emergencia climática –que todavía no sé muy bien qué significa– mata”, yo les diría que lo que mata es la falta de prevención para que desgracias como la DANA o los incendios causen las pérdidas de vidas humanas de la primera y los daños irreparables de ambos. Yo trabajé la mayor parte de mi vida profesional en la industria y recuerdo que en las fábricas se hacía siempre la INVERSIÓN en Mantenimiento Predictivo y Preventivo para evitar en lo posible el GASTO del Correctivo. Y en la naturaleza se debería actuar igual, como se hacía siempre hasta que el maldito ecologismo mal entendido ha impuesto una reglamentación hecha por auténticos ignorantes –o personajes malvados, que están por encima– que dificulta o imposibilita el adecuado cuidado de cauces de arroyos secos o montes en los que se acumula biomasa muy combustible que se podría utilizar además como energía alternativa. Lo que me lleva a afirmar que no es la emergencia climática la que mata sino la emergencia política que padecemos, la que propicia que la Naturaleza mal cuidada por sus trabas burocráticas demuestre su fuerza imparable cuando no se hacen las cosas bien. 

Apagando fuegos

Escuchaba a Francisco (Paco) Castañares, que fue director de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura con Juan Carlos Rodríguez Ibarra, experto en incendios forestales, sitúa el gran problema de estos fuegos en la carga de combustible, en la gran cantidad de vegetación que se ha descuidado: “Las cargas de combustible y de vegetación que había hace 100 años, en 1926, las trasladamos a 2026, en un escenario de cambio climático y de calentamiento global, y nuestros ancestros, y hoy nosotros, los apagaríamos con la gorra, sin prácticamente necesitar servicios de extinción”

No hay nada más que ver la encuesta que publicaba el lunes el digital The Objective, en la que, en la última actualización que acabo de ver, el 57’98 % atribuye la culpa de los incendios al gobierno y un 33’8 % a una combinación de gobierno, pirómanos y negligentes, comunidades autónomas y cambio climático, dejando para estas tres últimas unos porcentajes meramente testimoniales, 5’74 %, 1’74 % y 0’74 %, respectivamente. 

Las iluminarias ecolojetas

Incluso el conocido cantante Miguel Bosé, que no es precisamente un experto en el tema forestal pero tiene el sentido común que escasea en nuestros gobernantes, ha dejado claro que «Las ‘luminarias’ del medioambiente y del ecologismo, empeñados en vendernos un clima cambiático de Agenda 2030, impiden y multan el desbroce del campo pretendiendo desde sus despachos, bien untados, saber más que la gente que desde hace generaciones vive el campo, hace el campo y es del campo y por esa razón pasa lo que pasa». Y terminaba diciendo algo que muchos podríamos compartir «Espero que en el próximo infierno sean ellos los que ardan».

Y es que no se puede subir la imposición fiscal en 190.000 millones desde que Pedro Sánchez llegó hace ocho años, dando 5.100 millones de euros a TV Espantosa o 53 a una aerolínea sin aviones, como Plus Ultra, y reducir a la tercera parte la cantidad destinada a la lucha contraincendios y que de los catorce hidroaviones que tenemos, sólo siete estén disponibles. Y ya veremos si llegan las ayudas económicas anunciadas o se repite lo de las de La Palma o Valencia.

Pero no pasa nada, cubierto el expediente en los incendios y después de la protocolaria visita al Rey, al que detesta, en Palma de Mallorca, cogerá el Falcon con la imputada Begoña y familia, no sabemos si hermanísimo incluido, y se nos va de vacaciones, gratis total, a La Mareta en Lanzarote, dejando buena parte de España ardiendo, los ferrocarriles fallando, las carreteras en un puro bache y los Presupuestos Generales del Estado, por tercer año consecutivo, sin presentar y prorrogados los de la legislatura anterior, algo insólito. Y tres condenados en su entorno en ocho meses, fiscal general, ministro y secretario de Organización y hermano, casi ná (y los que quedan). Pero ya sabemos, desde hace cuatro décadas y media, en España VALE TODO y lo que es peor, NUNCA PASA NADA. Lo dicho, el “Estado” de vacaciones y España ardiendo, los jóvenes sin vivienda y los tataranietos de no se sabe quiénes, empadronándose.

Bueno, el fin de semana más, pero me temo que no mejor, aunque puede que las vacaciones, políticas y judiciales, nos den un respiro. 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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