
«El mes de agosto es el más taurino del año. También es el que se producen más cornadas»
A los que a diario nos enfrentamos con los “miuras” de la vida, se nos pegan cornadas con más frecuencia. Posiblemente por el deterioro lógico de nuestras condiciones físicas, que ignoramos, y por el excesivo desgaste de prótesis, tendones y ligamentos.
Esta vez, como vaticinaba en mi segmento anterior, esta “corná” en mi maltrecha rodilla derecha, ha colmado el vaso. Ya no se trata de afrontar la enfermedad con “paracetamol y mucho agua”. Esta vez se trata de paciencia, soportar el dolor y afrontar el futuro con la esperanza de superar los negros augurios que te sobrevuelan a lo largo de las noches de calor y de elucubraciones.
Este “ferragosto” tiene tela. Invasiones alauítas, posición de “don tancredo” por parte de los políticos, tormentas, rayos, truenos y movimientos sísmicos a gogó. Todo un catálogo de incidencias que no impide la celebración de la feria como si no hubiera un mañana. Un ejemplo de la capacidad del ser humano de superar las dificultades a base de “comercio”, “bebércio” y “bailoteo”. Bendita humanidad.
Estoy en las mejores manos, Alberto mi traumatólogo, Miguel mi fisioterapeuta y los miembros de mi familia, que me soportan en mis constantes quejas y peticiones. Dios se lo pague a todos.
Espero que en mi próximo “segmento” les pueda vaticinar mi próxima vuelta a los ruedos. Aunque sea de “sobresaliente”

