
«Se nos ha ido olvidando la fuerza de los temas que unen a la humanidad, en vez de enfrentarla, por nimiedades bobas, como puedan serlo las creencias políticas y sociales»
¿Por qué tengo la sensación de que la llegada a Marte de los seres humanos acabará con una época de la vida y existencia en nuestro planeta? ¿Pasará esta parte de la historia humana, sin pena ni gloria? ¿No habrá alharacas, ni gritos de victoria, como cuando en el año sesenta y nueve, en concreto la madrugada del diecinueve al veinte de julio, medio planeta tierra estalló en emocionante sentimiento de gran victoria humana?
Se nos ha ido olvidando la fuerza de los temas que unen a la humanidad, en vez de enfrentarla, por nimiedades bobas, como puedan serlo las creencias políticas y sociales. Parece que sí, que hemos perdido el sentimiento de unidad, frente a metas comunes que deben implicar a todos como un solo organismo. Los seres pensantes de la Tierra aislados en la inmensidad del sistema solar, nuestro reducto de sistemas solares de esta parte de la galaxia y probablemente de casi toda ella, tenemos una misión, porque podemos hacerlo.
No es esto algo consensuado ni pedido, si no una especie de obligación, que nos genera el hecho de pensar que, por el momento, somos los únicos seres que tenemos consciencia de ello y de nuestra existencia aquí y ahora. Esto desde luego, no hace de nosotros, probablemente nada extraordinario, pero si es una singularidad más y por el momento creo que única, como lo fue el estallido Big Bang.
Que parezca que estamos aislados de otros lugares en que haya surgido el pensamiento, no nos hace merecedores de dilapidarlo en la nada, en la minimalidad de tiempo en que estemos vivos y pensando por aquí. Más bien ese pensamiento reflexivo debe de ser utilizado, para que, de alguna manera, lleguemos a entender algo, muy poco, sobre nuestra existencia. Al menos deberíamos intentarlo. Porque está claro que nuestros descendientes nos lo demandarán, lo hayamos hecho o no, y sería una vergüenza que no lo hubiéramos hecho.
