
«El común de los españolitos de a pie, aquellos que tomamos la información de los distintos medios, nos debatimos ante las dudas provocadas por la situación política actual»
Lo cierto es que esta desinformación me aparta de indagar las causas que han provocado el que pague un cuarenta por ciento más de la luz. Lo cual creo que es una gestión imposible. Este es mi problema. Así que me pongo a meditar –que es lo único que puedo hacer- sobre el tema caballa.
Solo he estado una vez en Ceuta con motivo de la jura de bandera de uno de mis hijos. Me pareció una ciudad española, abierta a todas las culturas y de una belleza oriental. Europea y africana a la vez.
Se ha liado. Con la aquiescencia del gobierno, que se ha hecho el loco. Con la tradicional sarta de comunicados inconexos y farragosos de los responsables, que terminan por no decir nada. Mientras miles de “invasores” deambulan por la ciudad esperando el maná europeo que les saque de su miseria.
Nos quieren demostrar que no es cierto lo que están viendo nuestros ojos. Tienen secuestrado al Rey D. Felipe, al que presentan como una figura holográfica que hacen aparecer o desaparecer a capricho. Echo mucho de menos al “innombrable”, D. Juan Carlos y su frase definitoria “¿porqué no te callas?
Mientras tanto “notre ami” del otro lado del estrecho, frotándose las manos parece que está maliciando un remedo de la “marcha verde”. Estamos perdiendo “partido a partido” en la liga de la razón, el honor y el derecho. Renunciamos a nuestras posibilidades de decisiones firmes, que son muchas (si no seguimos renegando de Europa).
Lo cierto es que estamos haciendo un ridículo espantoso. Los incursos en procesos judiciales locos de contento. Mientras hablamos de esto no incidimos en “lo otro”.
Somos un país que, a lo largo de la historia, hemos ganado mucho y hemos perdido mucho. Lo bueno es que, como el ave fénix, resurgiremos de nuestras cenizas. Estamos acostumbrados.
¡Ya maliciaba yo que teníamos que hablar mucho de Ceuta!
