
«La letra x ha sufrido un proceso igual que los cantes flamencos de ida y vuelta»
Lo mismo que a los cantes de esos palos del flamenco, ha recibido un tratamiento que les identifica a los dos lados del océano. Parece ser que en 1815, la Real Academia Española (RAE) estableció que todas las palabras que se escribían con x pero se pronunciaban como j debían empezar a escribirse con j.
A la buena noticia de hoy le ha venido muy bien esta determinación. Efectivamente, se entiende mucho mejor el significado de la palabra próximo que la palabra prójimo. (Ojo, no confundir con “prójima” que a veces tiene otro significado).
A veces no sabemos descubrir quien es nuestro prójimo. A diario recibimos noticias e información de las dificultades que sufren los niños y los adultos en general, de todas las zonas depauperadas del mundo. Las personas de buena voluntad sufren al no poder atender a tantos necesitados que se dirigen a nosotros en busca de ayuda.
Esa incapacidad se puede aminorar pensando en hasta donde llegan nuestras posibilidades. Un poquito por aquí y un poquito por allá. Normalmente vamos repartiendo lo que nos sobra (y algunas veces lo que nos falta). Pero a mí me asalta la duda de donde se encuentra la prioridad. Y hay aparece la palabra próximo. Ese ser que se encuentra en nuestro metro cuadrado de influencia y que no van a venir de fuera para ayudarlo.
Creo que se da un buen paso cuando acercamos la mirada a nuestro alrededor, y vemos, más que miramos. Nos encontramos con que una simple sonrisa, un saludo, un preocuparse por el otro, consigue mejorar la vida de nuestro prójimo-próximo. Este siempre lo tenemos a mano. Está ahí. Esperando nuestra ayuda.
