Conversaciones en el andamio. «Esto, a Vivas». Por Francisco Gómez Valencia

Esto, a Vivas.

«Nos cuesta creer que los asesores de “Su Sanchidad”, realmente crean que sacará rédito político defendiendo a los invasores tratando de echarle las culpas a los demás»

Así contestaba el felón mientras huía como una hiena del Congreso como hace cada miércoles que asiste, mientras era preguntado por los periodistas sobre los 1.000 o 2.000 (según diversas fuentes), menores marroquíes que se encuentran secuestrados en dependencias de la ciudad autónoma.

Ciertamente las competencias son de la ciudad pero la sobresaturación de las instalaciones son responsabilidad de quien los dejó entrar es decir, el Ministerio del Interior, el  delegado, Marlaska, y Sánchez en última instancia. Sin embargo el aspirante a sátrapa, ahora —como adelantamos ayer—, se escuda en la legislación y en la normativa administrativa para esquivar el bulto. Menuda novedad. Si necesitan ayuda que la pidan que son las cinco y no he comido.

¡Pobres ceutíes!

Queridos hermanos: Que sepáis que estáis completamente jodidos y solos, muy solos por mucho que el resto de los españoles clamemos al cielo cada vez que se nos convoca con cuenta gotas y de manera descoordinada, no sea qué aparezcan en las manifas”, algún nazi fijo discontinuo y alguna bandera franquista con más razón que un santo.

¡Hijos de puta!

Mientras: el delegado sanchista de la ciudad lleva desaparecido en combate una semana. Razón de más para pensar que está preparando a conciencia su defensa, pues por su más que evidente omisión de funciones le pueden caer hasta 15 años de cárcel, y nos da la sensación que Moncloa lo dejará caer llegado el momento.

En la ciudad, las autoridades portuarias ya han avisado desde primeros de mes que meter a 1.000 invasores en el puerto es una medida descabellada más aún cuando la ciudad, tiene terreno a las afueras en el campo. Es más, las principales empresas responsables de las instalaciones críticas que en el puerto se encuentran instaladas, ya están avisando del altísimo riesgo de sabotajes con las pertinentes pérdidas que ello ocasionaría a una ciudad golpeada por la ineficacia malintencionada del gobierno criminal español.

La táctica de Cara Delgá y su banda es clarísima. Nosotros desde aquí arriba lo llevamos anunciando desde que se produjo la invasión y retomamos las conversaciones, aunque ayer en el Congreso por fin se hizo una realidad plausible. 

Todos somos caballas.

La culpa es del PP por abrazarse a VOX. 

La culpa es del PP por negarse a repartir a los invasores por la cara por las CCAA. La culpa es del PP por ejercer de oposición o lo que es lo mismo según su peregrina tesis, hacer política poniendo palos en las ruedas del gobierno

Nos cuesta creer que los asesores de Su Sanchidad”, realmente crean que sacará rédito político defendiendo a los invasores tratando de echarle las culpas a los demás, cuando son precisamente los demás los que en el ejercicio de su papel como opositores al régimen están en la obligación de denunciar la inoperancia de las medidas que se están llevando a cabo. En todo caso lo que parece es que manteniendo al felón entretenido en su paranoia, salvarán sus respectivos culos al menos un tiempecito más 

Y aunque es cierto que la absurda normativa española hace imposible la devolución masiva, seguramente si el gobierno quisiera se pondría de acuerdo con el PP para que se modificara de inmediato la ley de extranjería para poder sacar a toda esa gente de una tacada.

Marruecos es sabedor de la rigidez de nuestra norma pero aún así por medio de varios eurodiputados a su cargo (ya me entienden), afirmó que los admitiría a todos incluidos los menores y los que no sean marroquíes pues bien, ¿a que espera el gobierno para rectificar la letra de la Ley y ponerse de acuerdo con el principal partido de la oposición como le está demandando? Pues no lo esperen, pues eso sería entendido en este PSOE como una derrota y los intereses del partido están por encima de los de la Nación. Así que esperen sentados a que esta crisis provocada por Marruecos y permitida por el gobierno del PSOE (y SUMAR que siempre anda por allí) quede resuelta antes de las elecciones si es que las hay, que esa es otra.

Nota: ayer vi por 𝕏 un par de videos. En el primero, salían dos chavales argentinos y en el segundo una mujer también de allí con su hijo pequeño. Todos decían ser bisnietos y tataranietos de españoles republicanos afirmando con todo su papo, que sus familiares se exiliaron de España huyendo de Franco allá por los años 20 del siglo pasado. ¡Los años 20!

Hace tiempo que se  confirmó que en España hay más tontos que botellines de tercio, aunque ahora se confirma que el gobierno de la mentira necesita más y por eso, pretende importarlos y además los llama, españoles con derecho a voto

¡Madre del amor hermoso!

Feliz día de Melilla y de Santa Adriana. 

Españazuela a 17 de septiembre de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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