
«Aun resuena en mi mente el anuncio de la creación de 800.000 empleos por parte de Felipe González durante la campaña electoral de 1982»
La chispa andaluza convirtió esa cifra en “ochocientos o mil empleos”, dado que jamás se llegó a esa cifra.
Esta anécdota ha venido a mi memoria tras las constantes, y fallidas, promesas de creación de viviendas por parte de los distintos gobiernos. Esos compromisos jamás se han cumplido, lo que nos ha hecho recordar el adagio: “prometer hasta meter”.
La realidad es que hay un déficit de viviendas en España que asciende aproximadamente a 750.000 unidades (según las estimaciones del Banco de España). En especial de viviendas sociales.
Se ha armado un cisco monumental tras el desahucio de una anciana en Madrid días pasados. Los políticos y los “animadores del cotarro” se han rasgado las vestiduras y practicado el harakiri ante tamaño desafuero. Se han desplegado pancartas, establecidos acampadas reivindicativas en la Puerta del Sol y las manifestaciones de repulsa se realizan a lo largo y ancho de nuestra España.
Según el Consejo General del Poder Judicial, se realiza en España una media de 44 desahucios cada día. El proceso deriva de situaciones diversas en las que no voy a entrar. Los motivos también son de distinta índole, destacando el impago de alquileres, vencimiento del contrato, impago de hipotecas y otros muchos.
Las soluciones que se ofrecen son de distinto tipo, un montón de ellas se basan en acuerdos. Lo que no se puede contemplar en una sociedad democrática como la nuestra, es el establecimiento de la expropiación forzosa. Ni la presión ejercida sobre aquellas personas que han conseguido comprar una vivienda a fin de alquilarla y completar sus maltrechas economías.
Sobrevuela el tema de los fondos “buitres”, que buscan grandes beneficios inmediatos a través de las situaciones de crisis de los más deprimidos. Creo que ahí es dónde se debía insistir.
Entre tanto seguimos con zonas de chabolas y viviendas deprimidas en “los asperones” o “la corta” malacitana. Aun recuerdo como con motivo del mundial 82 se aceleró la creación de la barriada de la Palmilla (para evitar un paisaje deprimente).
Los ayuntamientos dicen que escasean los terrenos, que carecen de suficiente infraestructura eléctrica, etc. Entre tanto se maneja a una pobre señora madrileña, exhibiendo su intimidad y su soledad. Les ha faltado sacarla en procesión. Todo con fines propagandísticos. Después vuelven a sus confortables viviendas a pensar a quién pueden propiciar como nueva “bandera de reivindicaciones”.
La buena noticia de hoy me la transmite Caritas. Siguen ayudando día a día a pagar recibos de alquiler, luz y agua a los necesitados. Trabajan con la colaboración de diversas asociaciones como la Fundación Amancio Ortega que ha proporcionado ayudas a más de 15.000 personas desde el año 2023 a través del proyecto “una vivienda, un hogar”.
Mientras seguiremos esperando la creación de esas denostadas “viviendas protegidas” que consiguieron viviendas a miles de familias de mi generación, entre ellas a mí. Ahora se llaman VPO. Le pongan el nombre y apellidos que les parezcan. Pero que lo hagan.
