
«Creo que se trata de uno de los problemas más importantes con los que nos encontramos en medio de la vorágine de la urbe»
Nos estamos acostumbrando a ignorar a cuantos nos rodean, salvo a aquellos que nos interesan o pueden sernos útiles. El ser humano está aislado en medio de una marabunta de congéneres, que pululan a su alrededor o viven en su mismo edificio-colmena, pero de los que ignoramos totalmente sus circunstancias. Procuramos evadir el saludo, la conversación y mucho menos, el interés por su situación.
Por otra parte suplimos este contacto con los cercanos con la búsqueda de lugares que sustituyan esta ausencia de interlocutores. Hay espacios de encuentro; las famosas páginas de contacto, bares, restaurantes y lugares de ocio, en los que se realizan aproximaciones esporádicas e interesadas y… si te vi, no me acuerdo.
Tras estos intentos, volvemos a vivir en nuestra soledad, cada vez con menos familiares cercanos, a los que suplimos por las mascotas, y manteniendo una especie de compañía con las redes sociales y la televisión. Muchos presumen de “disfrutar” de la soledad elegida. Pero creo que en el fondo lo que les pasa es que han perdido la condición de seres comunitarios y comunicados.
Esta situación es mucho más acendrada entre los mayores y los enfermos. Muchos de ellos se encuentran sin tener con quién hablar. Solo lo hacen en las colas de las consultas médicas o en los bancos de algún parque. Luego esperan con ansiedad la llamada telefónica del ser querido, el amigo o el conocido.
Personalmente he adquirido un hábito que me permite acompañar, telefónicamente cuando menos, a aquellos que se encuentran bastante solos. Jamás te lo van a decir, pero depende de tu habilidad para descubrirlo. He tenido unas experiencias bastante agradables al respecto. Basta con tener a mano una pequeña lista de aquellos que estimas que puedes acompañar, cuando menos telefónicamente, y ponerte a la tarea.
Me ha encantado una carta que ha publicado esta semana el Obispo de Málaga al respecto, que recomiendo leáis. Hago mías sus sugerencias, que llevo practicando desde hace años. Os recomiendo que viváis la experiencia con una o dos personas y os vais a sorprender con el resultado

