Hoy quería enseñaros «Donde muere mi caballo» una pintura de Augusto Ferrer-Dalmau Nieto, un gran artista español.
La Pintura de los días por Mila Soyyo: Hoy, «Donde muere mi caballo»

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Hoy quería enseñaros «Donde muere mi caballo» una pintura de Augusto Ferrer-Dalmau Nieto, un gran artista español.

Con el ánimo de disfrutar estos días felices con los que están, en tributo de todos aquellos que un día se fueron, les deseo con corazón a todos los lectores de la Paseata una Feliz Navidad.

En Las 7 diferencias del Gitano de hoy nos vamos con Hakuma matata, nada que temer, porque los bichoz se asoman contentos…

«No soy un ferviente defensor de la publicidad en televisión. Pero tengo que reconocer que esta vez han acertado».

Comenzamos el viernes con «Tocados por el cielo», una pintura en la que al verla encontré un refugio abierto al mar…

Comenzamos el día de hoy, con la colaboración de María Jesús Lasala y «Es hora de sanar», una obra de pintura bonita, nostálgica o entrañable.

«No sé si estoy envejeciendo, o simplemente es la sensación gris que produce en mí este tiempo bastante inaguantable e insoportable».

Miércoles 17 de diciembre de 2025 y decido publicar “Uno para dos”, un cuadro, una imagen que representa la amistad.

Os traigo una obra que os agitará. Un universo, un más allá, la complejidad de la condición humana y un reto, el de la supervivencia. Se titula Tómame.

«El talento de Raphael sigue vigente sobre tablas en cualquier parte del globo, entonando cada canción a flor de piel y fantaseando con la voz».

«Se nota que ya no estamos en medio de una economía boyante. Cada día circulan menos cestas navideñas».

Hoy lunes con el cuadro «Romance al claro de la luna» nos vamos al mar, siendo testigos de un romance otoñal.

En esta poesía puedes encontrar 52 títulos de canciones de Roberto Iniesta Ojea, ROBE, que triste y desgraciadamente, se ha marchado esta semana a otro lugar, pero dejándonos a todos, un legado insustituible e invalorable.

Casandra encarna la tragedia más desnuda y más pura de la condición humana: abrazar la verdad y, al mismo tiempo, ser condenada a que nadie la crea.