(II) La expansión islámica: La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer

Hemos de interiorizar que la verdadera esencia del problema reside fundamentalmente en nosotros mismos. “La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer“, dice el viejo dicho popular castellano en su llana expresión. Los musulmanes no son culpables de codiciar aquello que ven que se encuentra al alcance de sus manos, ellos juegan sus cartas, van lentamente cubriendo el vacío que se deja libre, el espacio que se les ofrece, aprovechan todas las ventajas que se les presentan desde nuestro sistema paternalista.

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