(II) La expansión islámica: La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer

Musulmanes en Londres
La expansión islámica. Musulmanes en Londres

 

“Hemos de interiorizar que la verdadera esencia del problema de la expansión islámica reside fundamentalmente en nosotros mismos”

 

Hemos de interiorizar que la verdadera esencia del problema reside fundamentalmente en nosotros mismos. “La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer“, dice el viejo dicho popular castellano en su llana expresión. Los musulmanes no son culpables de codiciar aquello que ven que se encuentra al alcance de sus manos, ellos juegan sus cartas, van lentamente cubriendo el vacío que se deja libre, el espacio que se les ofrece, aprovechan todas las ventajas que se les presentan desde nuestro sistema paternalista.

 
Por eso, los atropellos y abusos que luego cometen son consecuencia de una inactividad y ceguera culpable fruto de la desidia.

 
No se puede reprochar a unos extraños que se metan hasta la cocina cuando se les deja la puerta abierta a una soñada casa, que no tendrían en sus lugares de origen, y que les ofrecemos abierta a los cuatro vientos, una casa rica, limpia, ordenada, llena de bienes y comodidades, apetecible desde todo punto de vista.

 

Una casa cuyos irresponsables actuales dueños no valoran pues no la han ganado, es fruto del esfuerzo y la sangre de muchas generaciones. Estos buenistas no le impiden el paso a nadie y reciben a todos con una bandeja de bienvenida sin poner límites, ni restricciones, ni imponer reglas ni condiciones… y claro, como dice también el refrán : “La ocasión la pintan calva“.

 

“La expansión islámica es un movimiento que viene desde el siglo VII”

 

Batallas del Islam y las Cruzadas
Batallas del Islam y las Cruzadas

 

Si observamos detenidamente la expansión islámica siempre se ha instalado en casa ajena, lo podemos aplicar en su estricto sentido más literal. La prueba más evidente de que en ocho siglos de dominación musulmana en España, los moros, árabes, beréberes y conversos, o cualquiera de sus oleadas de almohades, almorávides y benimerines, no fundaron ni una sola ciudad, ni un solo pueblo, eso sí, quemaron y arrasaron muchas localidades, y fundaron sus mezquitas derrocando las iglesias, a las que inicialmente y de forma buenista se les invitó a entrar para orar cuando eran unos recién llegados, siempre se instalaron sobre lo que ya existía.

 
Las ciudades y pueblos de España tienen todos un origen ya sea íbero, celta, celtíbero, romano, algunas veces griego, aunque menor, o fenicio, incluso alguno cartaginés, visigodo otros, además los que datan de épocas más recientes. Pero absolutamente ningún pueblo o ciudad de España puede reclamar un origen musulmán, sea en que sea, aunque los neomusulmanes andaluces, más propios de un grabado de Doré, crean o nos quieran hacer creer lo contrario.

 

Musulmanes moderados. La pulgan snob
Musulmanes moderados. La pulgan snob de Andrés Ddiplotti

La certeza es que los musulmanes no levantaron ciudades, las ocuparon, nunca conquistaron ni colonizaron territorios vírgenes, se meten en la propiedad trabajada por otro. Tampoco crean riquezas, se apoderan de las de otros, siguiendo una tradición ya sea de pirata berberisco o de tribus de salteadores de caravanas de donde salieron los primeros sectarios de Mahoma e incluso el propio Mahoma. Si llevaran en su impronta cultural las virtudes creativas y organizativas necesarias para la generación de las condiciones propicias para el desarrollo de sociedades prósperas y estables, entonces el mundo musulmán sería un conjunto de países modélicos, ordenados y progresistas, cosa que se da de bruces con la realidad, que nos muestra una imagen algo radicalmente distinta pues los países mayoritariamente musulmanes son a cada cual más atrasados e incivilizados, donde sólo se encuentra pobreza, miseria, despotismo, violaciones sistemáticas de los derechos más elementales de los seres humanos, oscurantismo, barbarie en definitiva.

 

 

“La expansión islámica no es un ejemplo a seguir, es un modelo a descartar”

 

 

La diferencia con épocas pasadas es que a los seguidores de aquel llamado profeta la usurpación les costaba el esfuerzo de la conquista militar, el precio de la sangre derramada pues nadie entregaba su casa en aquellos tiempos por las buenas. Hoy, en cambio, bajo un refugees wellcome, recibimos a los invasores ya sea con una boba sonrisa en los labios, ya sea mirando hacia otra parte. Se les ha permitido instalarse con todo el equipaje en nuestro hogar que ahora consideran de su propiedad, mientras los bobalicones legítimos propietarios apenas abren la boca ni mueven un dedo para poner en su sitio a esos intrusos que hacen sus necesidades en nuestro jardín o en nuestros pasillos.

 

 
La cultura islámica frenada desde hace siglos debido a su propio agotamiento y al dominio occidental, de base judeo-cristiana y romana, ejercido sobre el orbe entero durante la época de su máxima potencia, esta se reinicia a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial favorecida por el retroceso europeo de los escenarios del mundo y de su abdicación como civilización rectora de la humanidad.

 

Es muy recomendable escuchar atentamente y leer a Bill Warner para quitarnos la venda de los ojos:

 

 

 

 

 

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

2 comentarios sobre “(II) La expansión islámica: La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer

  • el 11 junio 2017 a las 21:14
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    Tu redaccion como siempre buenisima,pero el video del tio este me lo chupe todito,y es increíblemente aleccionador,cuanta mierda se nos dice a traves de la historia

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