No odio a nadie y nunca he odiado, ni odiaré a quién me respete como soy, occidental, demócrata y ateo, si no, habrá que hablar de otras cosas señores fiscales
Del delito de odio decretado y legislado por odio al divergente. Por Rodolfo Arévalo

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No odio a nadie y nunca he odiado, ni odiaré a quién me respete como soy, occidental, demócrata y ateo, si no, habrá que hablar de otras cosas señores fiscales