Es lo que se llama libertad, esa tan cacareada y ausente hasta en cosas tan nimias. La alternativa, la mía, no bajar a la playa, y dirán algunos que no me puedo quejar
Y algunos dirán que de libertad no me puedo quejar. Por Rodolfo Arévalo

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Es lo que se llama libertad, esa tan cacareada y ausente hasta en cosas tan nimias. La alternativa, la mía, no bajar a la playa, y dirán algunos que no me puedo quejar