Y algunos dirán que de libertad no me puedo quejar. Por Rodolfo Arévalo

 

Y algunos dirán que de libertad no me puedo quejar.
Y algunos dirán que de libertad no me puedo quejar.

“Es lo que se llama libertad, esa tan cacareada y ausente hasta en cosas tan nimias. La alternativa, la mía, no bajar a la playa, y dirán algunos que no me puedo quejar”

He estado una semana en la playa y parece mentira pero en algunas de ellas las alcaldías correspondientes no ha tomado la medida, lógica donde las haya, de que las duchas de la playa sean de agua dulce, como por ejemplo Torrevieja, lugar al que ya no volveré más. Me gusta salir del mar y darme una buena ducha de agua dulce para quitarme la sal del cuerpo. Ya sé que hay gente a la que le da igual, pero los que no queremos eso debemos tener opción. Así que Torrevieja adiós para siempre.

En España queremos ser modernos, estar a la altura, casi habíamos llegado ya a ser “Europeos”, algo que ansiábamos desde hacía mucho tiempo y mira por donde, por cosilla tan tontas como estas y cosas mucho más gordas que estas seguiremos por el momento inmersos aún en el pre siglo XXI. Hay mucho milenial contagiado de coronavirus, pero también gente de mediana edad y hasta viejos, que por desgracian fueron los primeros, no por su culpa si no por el hacinamiento en las residencias.

En nuestro país, todavía queda gente capaz de abandonar a ¿su? Perro en la carretera, pero se han dado casos de haber abandonado hasta algún abuelo o abuela en la primera gasolinera del viaje de vacaciones. Y es que sí, muchos siguen siendo muy burros, faltos de sensibilidad, primarios, gente que sigue atrapada en el final del siglo XVIII. Gente que no comprende, ni comprenderá nunca el nuevo siglo, ese que debe ser humano con inteligencia y sentimientos o no será.

Da igual que lo que se dice acerca del cambio climático sea verdad o mentira, lo que no da igual es que la gente no se pregunte e informe sobre el tema, que intente descubrir si es verdad o mentira, si es algo que pasa ahora o ya ha pasado a lo largo de los tiempos y no tiene la más mínima importancia. También sería deseable saber porque es así, por qué ese no hacerse preguntas interesantes más a allá de si mañana hará buen día para ir a la playa o lloverá. Por cierto un día nublado y con peligro de lluvia es mi preferido para ir a la playa, por múltiples razones, entre otras no abrasarte de calor sofocante por mucha brisa de mar que corra.

Este verano parecemos nuevos ante el televisor. Lluvia aquí y lluvia allá solo falta el maquíllate con crema anti lluvia e inundación. De hecho hay inundaciones, pero ni más ni menos que las que ha habido a lo largo de la historia de la tierra. También hay profusión de incendios, pero tampoco nada extraordinario si lo comparamos con otras fechas de la historia. Eso sí los presentadores de telediarios parecen “niñatos” y “niñatas” recién salidos del cascarón. “Las temperaturas van a ser tremebundas, se superarán los cuarenta grados en algunas zonas de España”… Perdón ¿tiene esto algo de nuevo? ¿Es algo que no pase todos los veranos, desde que yo tengo recuerdos hace mas de setenta y algo años, no, creo que no. ¡Inundaciones!, ¡Por dios inundaciones!… Esto que también parece nuevo, ha habido toda la vida, la nuestra y las anteriores.

Vivimos en el planeta Tierra que es variable en clima, temperatura, zonas desérticas y lluviosas, zonas frías y cálidas, que pueden variar en cuestión de horas o de días, porque el tiempo, es algo que todavía no podemos controlar. ¿Pero debe afectarnos o simplemente debemos tomarlo como dato meteorológico? Yo me inclino por lo segundo.

El planeta es así, es variable. Influyen los humanos en esa variabilidad, no sé, puede ser, pero desde luego no tiene importancia en un estrato planetario. Hay cosas peores que si la tienen, la acumulación de plásticos que afectan a la fauna marina y que puede afectar a los humanos a través de la alimentación. Creo que eso es más peligroso que todos los cambios climáticos juntos. Si lo pensamos fríamente, enfermedades intencionadas o no, como la del Coronavirus, se llevan por delante algunos millones de personas, pero probablemente no tantas como las gripes estacionales y los accidentes de tráfico e infartos contemplando su incidencia global anual.

Pero eso sí, un virus, una pandemia, esta muy bien traída con ánimo de asustar. Estoy convencido de que tomando las precauciones normales de aseo e incluso uso de mascarilla, para estar más seguros, no pasaría de ser más preocupante que cualquier otra enfermedad contagiosa. Pero poder usarla como arma de control social es un invento, que bien vendido, hace corderitos frente al “conocimiento ingente” de los ¿expertos? En enfermedades infecciosas del ministerio de sanidad.

De verdad, que no sé, pero lo de la chapuza Nacional, cada vez me lo creo más tanto en las medidas tomadas para las enfermedades infecciosas, como en el poco tino del Ayuntamiento de Torrevieja con lo de no poner agua dulce en las duchas de la playa. Me gusta salir del mar y darme una buena ducha de agua dulce para quitarme la sal del cuerpo. Ya sé que hay gente a la que le da igual, pero los que no queremos eso debemos tener opción. En definitiva es lo que se llama libertad, esa tan cacareada y ausente hasta en cosas tan nimias. La alternativa, la mía, no bajar a la playa. De libertad no me puedo quejar, dirán algunos.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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