El carácter autodestructivo de la sociedad española puede ejemplificarse en un caso extremoso: el fenómeno de la plaga de pirómanos de bosques.
Una nación autodestructiva de pirómanos ociosos. Por Amando de Miguel

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El carácter autodestructivo de la sociedad española puede ejemplificarse en un caso extremoso: el fenómeno de la plaga de pirómanos de bosques.

España no ha sabido sacar todo el partido a uno de sus recursos más notorios: la lengua común, compartida con más de una veintena de países.