El continuo ataque a las verdades más elementales exige una revisión profunda, un acto de contrición que examine los movimientos erráticos, los pasos perdidos, dados con una venda en los ojos o sin ella.
«Así empieza lo malo». Por Teresita Ávila

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El continuo ataque a las verdades más elementales exige una revisión profunda, un acto de contrición que examine los movimientos erráticos, los pasos perdidos, dados con una venda en los ojos o sin ella.