Lo tremendo del Guernica es que además de su magnitud, su majestuosidad y la carga emocional que atesora, es que es de todos los españoles.
Conversaciones en el andamio. Picasso y la desmemoria. Por Francisco Gómez Valencia

www.lapaseata.net

Lo tremendo del Guernica es que además de su magnitud, su majestuosidad y la carga emocional que atesora, es que es de todos los españoles.

No deja de sorprenderme -por más que la evidencia sea palmaria y se repita cada día con más crudeza- cómo, en estos últimos treinta y ocho años, se ha venido imponiendo, en la calle en general y en los medios de comunicación y representantes políticos en particular, el efecto de “lluvia fina” que citaba Aznar en una de sus intervenciones -en referencia a sus políticas-, aunque en el sentido contrario al que él pretendía cuando lo dijo, desgraciadamente. Me refiero a cómo ha calado en nuestra sociedad el terrible juicio de la “doble vara de medir” cuando nos toca valorar hechos, frases o comportamientos, dependiendo de dónde vengan o quién los diga o tenga.