El paisaje de guitarras está engarzado a una atmósfera de adiós tranquilo, que se remata al final de cada estrofa con ese aún no se ha puesto oscuro, pero ya queda poco.
Todavía no está oscuro: El legado de Bob Dylan. Por Rafael Gómez de Marcos

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El paisaje de guitarras está engarzado a una atmósfera de adiós tranquilo, que se remata al final de cada estrofa con ese aún no se ha puesto oscuro, pero ya queda poco.