Todavía no está oscuro: El legado de Bob Dylan. Por Rafael Gómez de Marcos

Todavía no está oscuro

«El paisaje de guitarras está engarzado a una atmósfera de adiós tranquilo, que se remata al final de cada estrofa con ese aún no se ha puesto oscuro, pero ya queda poco»

Supimos gracias a Bob Dylan que los tiempos estaban cambiando, que la respuesta estaba flotando en el viento, que Rubin “Hurricane” Carter fue un boxeador encarcelado injustamente, que alguien llamaba a las puertas del cielo, y que los Señores de la Guerra sólo saben planear las cosas para que una fuerte lluvia caiga sobre todos nosotros.

 

Mario Vargas Llosa en su ensayo “La civilización del espectáculo” nos cuenta que vivimos en una era de la cultura del caos donde “no hay manera de saber qué cosa es cultura, porque todo lo es y ya nada lo es”. En ese caos, Dylan se antoja un guardián del orden, de su propio orden, que se asienta en los grandes pilares de la música norteamericana del siglo XX.

 

Complejo, irascible, lunático, es una gran personalidad del rock. Es único, inimitable, irrepetible. El ganador del premio de Literatura de 2016 dejo prácticamente de componer en 1990, atravesó por un período de completa de desesperanza alrededor de su capacidad creativa durante varios años. Incluso consideró la idea de retirarse por completo de los estudios de grabación y no sería hasta 1997 cuando regresaría con “Time out of Mind” un disco de canciones compactas, en las que escuchamos órganos, teclados, frenéticos rasgueos de cuerdas, algún momento de slide guitars, un trabajo con el que recupero el respeto de una crítica que durante casi dos décadas le había denostado. Un álbum memorable y a la altura de lo mejor que haya grabado nunca.

 

Un Dylan maduro, más nasal, conecta con su voz a esa sensación en la que ya no hay mucho por lo que sufrir, ya hemos perdido la partida en algunas cosas y la hemos ganado en las demás (si ha habido suerte). Un Dylan más viejo que nunca para algunos, se aferra a la emoción calmada como medio para decir que los tiempos siguen cambiando, y puede que esta vez nos dejen fuera y no nos acabe de importar.

 

Not Dark Yet” es una verdadera joya, introspectiva, oscura y emocional, que nos presenta a un Bob Dylan que se rinde ante su realidad, el tema que se llevó todas las miradas en el estreno de “Time Out Of Mind”, seis minutos de placidez y tono crepuscular. El paisaje de guitarras está engarzado a una atmósfera de adiós tranquilo, que se remata al final de cada estrofa con ese «aún no se ha puesto oscuro, pero ya queda poco«.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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