Este año, me siento como un gato al que cuando más cómodo está en su cojín, le cogen de las patas y le lanzan al aire para ver si cae de pie.
Que Dios nos pille confesados. Por Julio Moreno López

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Este año, me siento como un gato al que cuando más cómodo está en su cojín, le cogen de las patas y le lanzan al aire para ver si cae de pie.