Muchos jueces nunca protestaron cuando vinieron a por los demás. Pero ya no quedan demás. Pues eso, que, ahora, a de llorar.
Ahora, a de llorar. Por Manuel Jesús Pérez Lorenzo

www.lapaseata.net

Muchos jueces nunca protestaron cuando vinieron a por los demás. Pero ya no quedan demás. Pues eso, que, ahora, a de llorar.