Sólo faltaba la pusilanimidad de Mariano Rajoy para rematar y acabar de enterrar a la moribunda España que recibió y, como decía antes, no aprovechar la mayoría absoluta que le dimos casi once millones de españoles
Amarga victoria y un correctivo desproporcionado. Tras las elecciones, la cosa sigue casi igual… Tirando a peor

