«Cecilia me miró, yo la miré, y ambos dirigimos la mirada a don Alejandro el perfumista, que ya había cobrado buenas perras por adelantado».
Alejandro el Perfumista. Por Diego Pardos

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«Cecilia me miró, yo la miré, y ambos dirigimos la mirada a don Alejandro el perfumista, que ya había cobrado buenas perras por adelantado».