«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».
El señor de las moscas. Por Teresita Ávila

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«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».