El amor a la sabiduría sigue existiendo pero ya no se llama filosofía, se llama ciencia. Esa ciencia que tratan de retorcer los que tienen el cerebro lavado por las ideas de los totalitarismos de izquierda
El amor a la sabiduría sigue existiendo pero la filosofía ha muerto, viva la ciencia. Por Rodolfo Arévalo

