El amor a la sabiduría sigue existiendo pero la filosofía ha muerto, viva la ciencia. Por Rodolfo Arévalo

El amor a la sabiduría sigue existiendo
El amor a la sabiduría sigue existiendo. El pensador de Rodin

“El amor a la sabiduría sigue existiendo pero ya no se llama filosofía, se llama ciencia. Esa ciencia que tratan de retorcer los que tienen el cerebro lavado por las ideas de los totalitarismos de izquierda

Durante la antigüedad la filosofía, que se traduce más o menos como amor a la sabiduría, no era ni más ni menos que la herramienta incorpórea con que nuestros antepasados razonaban el mundo interno y el que les rodeaba. Lamentablemente, en la actualidad y por mucho que les pese a los entusiastas de este tipo de elucubración intelectual, ya no puede tener el peso que tenía en aquellos tiempo pretéritos. Ha ido perdiendo toda su fuerza a lo largo de los siglos, y aunque está bien saber un poco de su historia, no puede hacerse de ella dogma de fe. Lo verdaderamente importante es saber cómo ha cambiado la forma de pensar de la humanidad según iba evolucionando, no su capacidad intelectual, si no la propia organización del intelecto de esa humanidad, su lugar en el mundo, el universo y su manera de relacionarse con las cosas y con los otros.

Realmente la filosofía ha dejado de tener fuerza como instrumento básico del pensamiento salvo en las preguntas básicas de quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, que no se hace todo el mundo, pero si un gran número de nosotros. Todo esto ha sido reemplazado por la ciencia. Puede ser que el postulado inicial sea el mismo, saber la verdad, el amor a la sabiduría, pero hemos llegado a la conclusión de que la vía para conseguirlo no es la introspección, “el conócete a ti mismo” replegado en ti. La vía para conseguirlo tiene que ver más con la mirada y observación de los hechos físicos, químicos, que con la introspección, y desde una perspectiva distanciada de uno mismo, porque ya sabemos por la mecánica cuántica que el observador influye con su propia presencia o interacción en el resultado que obtenemos. O mejor dicho que el resultado de la observación es a la vez si o no hasta que no influimos sobre él.

Esto es así guste o no, lo único que tiene sentido realmente es la frase de arranque de la reflexión y que es imposible de llevar más lejos el “pienso luego existo” . Y esta misma afirmación de referencia ya está modificando el pensamiento, puesto que otorga realidad a la acción de pensar, que no sabemos si es externa o interna a nosotros mismos y el existo, que tampoco sabemos si es algo innato al pensamiento o algo inducido de alguna manera desde otra realidad que no comprendemos. Dicho esto, que no tiene porque ser cierto ni creído por todos, habrá quién tenga las herramientas adecuadas para destruir la exposición que sí es cierta para mi, aquí y ahora. Puede que no le valga a muchos, pero si a muchos otros. Por eso, lo que sí puedo afirmar con certeza es que la religión, la creencia en un ser divino con trascendencia solo es fruto del pensamiento humano, que se niega a admitir que hay cosas que no tienen explicación, que son así porque sí. Vamos el propio universo es su origen y justificación, porque no podemos salir de nuestra configuración física para verlo desde fuera, único lugar desde el que hacer observaciones más o menos creíbles si apartamos el factor influencia en lo observado.

Esto me lleva a deducir que tanto la filosofía como la religión son deudoras de la necesidad de los seres humanos de crear orden en el mundo que, como no controlan, parece caótico. De ahí a la creación de Dios, o sea un ser omnipotente que lo controla todo, solo hay un saltito, que es refugio de muchas personas, y está bien si les ayuda a afrontar la aparente inutilidad de la existencia.

Por otro lado la política no deja de ser otro tipo de religión cuyos dioses son los sempiternos estados binarios de si o no. Si a la libertad, o no a la libertad. ¿Qué es más importante el individuo o la globalidad de los individuos? Es izquierda y Derecha. La naturaleza misma nos dice que el individuo es lo importante, no se seleccionan especies en la naturaleza, se seleccionan individuos, los mejor adaptados para vivir y reproducirse. La única herramienta que existe en la actualidad para investigar estas cuestiones es la ciencia y más concretamente la física y las matemáticas, que son la forma actual de indagar en la oscuridad de las preguntas.

Por esto nada que no esté basado en la ciencia es aceptable como pensamiento independiente. La política no puede funcionar bien, bajo ideas que no se puedan medir, contar, pesar y que por otra parte sean contrarias a la esencia misma de la vida, de la selección natural y de los seres humanos. No se puede tratar de doblegar la naturaleza, que aún no comprendemos muy bien, y hacer de ella una nada frente a lo que debería ser, no tiene sentido porque no es real. La única política válida es la que puede ser aceptada por la propia naturaleza animal y que en un principio, y sometida al riesgo de la desaparición, es la selección natural. No se puede forzar al ser humano en contra de su propia esencia animal.

Por todo esto, la frontera de todo, pensamiento, política, religión, filosofía está en el sentido que puedan tener las respuestas a ellas desde la intimidad del pensamiento individual y de la ciencia. El amor a la sabiduría sigue existiendo pero ya no se llama filosofía, se llama ciencia. Esa ciencia que tratan de retorcer los que tienen el cerebro lavado por las ideas de los totalitarismos de izquierda. No sé si lo expuesto aquí es verdad o no, pero en el fondo me da lo mismo. De lo único que quiero dejar constancia es de que toda reflexión humana es inútil si no admitimos que el que estemos aquí o no, no tiene el más mínimo valor ni sentido. Por eso habría que decir: ¿tiene sentido la pregunta que se interroga por el ser? Probablemente no, ningún sentido. Solo el que pueda proveer de seguridad a la inteligencia inestable humana. La filosofía ha muerto, viva la ciencia. De moral, por el momento no hablamos, es otra cosa.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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