Siempre se puso como ejemplo de inutilidad la del peine para los calvos. Pero aún sería más patente el de las comunidades de propietarios y sus reuniones periódicas. Aquelarre de espectros, pandemónium espantoso, patio de broncas y dormitorio de monas, sólo sirve para problemas y enfrentamientos entre los vecinos de una finca. La mayor parte de las personas que cuidan su salud mental se abstienen de asistir a estos siniestros conciliábulos que no son sino una muestra de lo que es la democracia mal entendida.
La locura y peligrosidad de las reuniones periódicas de la Comunidad de Propietarios (La casa que enloquece)

