La locura y peligrosidad de las reuniones periódicas de la Comunidad de Propietarios (La casa que enloquece)

locura en la comunidad de vecinos propietarios
Locura en la comunidad de vecinos propietarios

 

 

Siempre se puso como ejemplo de inutilidad la del peine para los calvos. Pero aún sería más patente el de las comunidades de propietarios y sus reuniones periódicas. Aquelarre de espectros, pandemónium espantoso, patio de broncas y dormitorio de monas, sólo sirve para problemas y enfrentamientos entre los vecinos de una finca. La mayor parte de las personas que cuidan su salud mental se abstienen de asistir a estos siniestros conciliábulos que no son sino una muestra de lo que es la democracia mal entendida.

 

“Esta nefasta institución de la Comunidad de propietarios en vez de obligatoria, debería estar prohibida, dada su poca operatividad y los graves perjuicios que a veces ocasiona”

 

 

Esta nefasta institución en vez de ser obligatoria, debería estar prohibida, dada su poca operatividad y los graves perjuicios que a veces ocasiona (incluso agresiones físicas). Sería más útil que los vecinos se reunieran únicamente para nombrar un profesional externo como Gerente de la finca que hiciera las veces de Presidente y de Administrador (esta última figura está ya implantada desde hace mucho tiempo) cuyo mandato duraría hasta que dichos propietarios decidieran sustituirle por otro que gestione mejor las cuestiones relativas a la comunidad. Como en los club de fútbol, pero sin pelotas.

 

 

 

Recientemente tuve el disgusto de tener que ejercer como Presidente de mi Comunidad de vecinos. Fue un año espantoso. Cada dos por tres llamaban a la puerta de mi casa para contarme chorradas sobre un cablecito desprendido de una antena que molestaba la estética de su terraza, y otras cosas de igual importancia. Otras veces —siempre en los momentos más inoportunos, como cuando estaba aliviándome en el excusado o me iba a trabajar— aparecía un operario de no sé qué compañía para inspeccionar la antena del ático o el sótano de la caldera. A más de alguno de ambos ejemplares les mandé a hacer puñetas educadamente, diciendo que tenía otras cosas que hacer.

 

 

“Ya se sabe que en casi toda Comunidad de Vecinos habitan individuos que parecen más interesados en lo que ocurre fuera de su vivienda que dentro”

 

 

 

Mas ¡Ay!, ya se sabe que en casi todas las casas habitan individuos que parecen más interesados en lo que ocurre fuera de su vivienda que dentro, amén de tener amplios conocimientos de fontanería, electricidad, albañilería y demás artes de la reforma inmobiliaria. Estos pseudodiscípulos de Brunelleschi son los que rápidamente comienzan a criticarte diciendo que no te interesan las cosas de la finca, que aquí no se hace nada, etc., poniéndote verde por desempeñar un cargo en el que no quieres estar porque no reporta ningún beneficio y encima es obligatorio. Vamos, como si fuera un político pero sin cobrar y sin ganas, y de esos no hay.

 

 

 

Mención aparte merece el tema de las derramas. Existen en casi todas las comunidades aprendices de Faraón, amantes de obras monstruosas y carísimas. Suelen pertenecer igualmente al grupo de Brunelleschi, pero reúnen además la característica de tener pagado el piso. En cambio, los atados a la hipoteca nos rebelamos como gato panza arriba cada vez que se oye la temible palabra. La verdad es que pocos vocablos se ajustan tan crudamente a la realidad: Se derraman lágrimas, dineros y mala leche.

 

 

 

Creo que todo esto debe cambiar en aras de una sociedad más civilizada. Saludos y recordad esta sabia frase de un conocido mío:

 

 

 

“Me podrán obligar a ser Presidente, pero no un buen Presidente”

 

 

 

(PS: Escribí aquestas líneas febriles nada más dejar el cargo de Presidente de la comunidad de vecinos de mi casa anterior, y están dedicadas a don Javier Gotor y todos aquellos que han sufrido la presidencia en su Comunidad).

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Guillermo Emperador

Guillermo Emperador

Español, bajito, republicano y alopécico. Profesor de la escuela del maestro Ciruela, boticario y bloguero en Libertad Digital con el espantoso nick de “chinito”. Ahora autoascendido a Emperador de la tierra de las Mil Naciones (España, obviamente). Tengo un blog, una coneja y muchos amigos en la Llanura de Palmaria. Nunca pensé en escribir pero la vida es un camino que lleva por derroteros extraños.

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