«Le sacó de la ensoñación la puerta del director de Recursos Humanos. Salía por ella el señor secretario de Estado, que con jovial campechanía le tranquilizó».
El aspirante. Por Diego Pardos

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«Le sacó de la ensoñación la puerta del director de Recursos Humanos. Salía por ella el señor secretario de Estado, que con jovial campechanía le tranquilizó».