Efectivamente señor Pedro Sánchez, esto no es una broma. Alsina lo deja muy claro en su editorial de hoy en Onda Cero.
Efectivamente señor Pedro Sánchez, esto no es una broma. Por Rafael Gómez de Marcos

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Efectivamente señor Pedro Sánchez, esto no es una broma. Alsina lo deja muy claro en su editorial de hoy en Onda Cero.

Sánchez ha ido de ojeo al Palacio de la Zarzuela. Le gustó lo que ha visto.- ¡Bego, tiene más posibilidades que Moncloa y la Guardia Real moola!

Los sedicentes e insultadores republicanos, a los que se refería en su discurso, serán la compañía del candidato Pedro Sánchez. Es su turno, Majestad.

Hora es pues de remar juntos para lograr el único objetivo digno de echar al dictador, y a la delincuencia organizada que le acompaña.

Sánchez visita hoy al Rey para ser investible sin apoyos suficientes. – Felipe, mi turno. ¡Ahora es la buena! – ¿Qué apoyos tienes?

Sumar la propone como Ministra de Vivienda. Hay que intentar seguir viviendo de los impuestos de los ciudadanos porque si no, hay que trabajar.

Su Persona lo ve fácil con el dinero y la dignidad de los demás. Además, en su anterior legislatura, ha facilitado otras vías para seguir en el machito.

Tranqui Bego. Como decía yayo Solana: todo under control. Sólo es cuestión de dinero y perdón de pecadillos…

Ya, sólo nos queda el Rey, al que nos hemos dirigido muchos españoles apelando a su responsabilidad y españolidad.

Fracasa la investidura de Feijóo y llega el turno de Sánchez y los bárbaros. El tema es complejo, dado el número de tribus: socialistas…

Acabo de llegar de un lugar lleno de universitarios en el que no he escuchado hacer a nadie ni una ligera mención sobre el debate de investidura.

Los socialistas y su chulería chabacana dan otra vuelta de tuerca. Un concejal arrima una «otia» de progreso al alcalde Almeida.

La gran letrina de Pedro Sánchez Castejón a la que ha dado forma y vida con sus propias manos y la ayuda de bilduetarras y separatistas.

Los años 30 en España fueron el germen envenenado de la dolorosa Guerra Civil de 1936-39, cuyas heridas han abierto Zapatero y Sánchez.